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Archive for the ‘ENCUENTROS INUSUALES’ Category

Los Beatles, en otra dimensiónDesde hace unas semanas circula la noticia de un álbum raro de Los Beatles. Digo raro, y no mágico y misterioso, porque ya saben con cuánto cuidado conviene analizar las evidencias. La historia es así: la tarde del 9 de septiembre pasado, James Richards (seudónimo) viajaba cerca de un sitio llamado Del Puerto Canyon, al oeste de Turlock, California. Como su perro, su único acompañante, comenzó a mostrarse inquieto, detuvo el coche a un costado de la ruta por si necesitaba hacer sus necesidades. En eso, un conejo llamó la atención de la mascota, que salió disparada para darle caza. James, que conoce la perseverancia del animalito, se unió al tren. En medio de la persecución nuestro hombre tropezó y cayó desmayado. Cuando despertó estaba en un living con la cabeza vendada y su pichicho al lado, moviendo la cola. Cerca de allí, un hombre alto, de cabello negro y algo impresentable que dijo llamarse Jonas, le preguntó cómo estaba. Miró a través de la ventana y el paisaje era irreconocible. “¿Dónde estoy?”, le preguntó a Jonas. Desde ese momento, la concepción de Richards de la realidad se puso patas para arriba. Su ángel salvador había resultado ser un viajero interdimensional que decidió intervenir para  prestarle ayuda. Le explicó que había infinidad de Tierras paralelas, que lo había llevado a la suya hasta que se pusiera mejor y le dio abundantes detalles del planeta en esa otra dimensión.
El casete que contiene "Everyday Chemistry"INCREÍBLE SOUVENIR. Mientras conversaban notó que en esa realidad paralela las cosas sucedían de un modo parecido, pero con ligeras diferencias. Otras no tan ligeras, bueno. En un momento, a las perdidas, Jonas le cuenta que su hermano acababa de volver de un concierto de Los Beatles. “¿Quieres decir que aquí todavía están juntos?”, preguntó. Sí, contestó Jonas, y le mostró una estantería llena de casetes. Vio algunos discos conocidos, como Sargento Peppers, pero la portada lucía algo diferente. También vio otros títulos totalmente desconocidos. Le pidió una copia, para traer a nuestro mundo, y a Jonas le cambió el humor. “¡No, nada de fotos, nada de recuerdos, nada de cintas, nada!”. Le explicó que, si se lo permitía, algo malo podía suceder. Richards dejó de mostrarse interesado y cambió de tema. Pero no bien su anfritrión se distrajo metió uno de los casetes en el bolsillo. “No soy el tipo de persona que va a pasar por todas estas cosas en un mundo paralelo sin tomar algo para demostrar mi experiencia”, explica en el web site The Beatles Never Broken Up, donde cuenta la historia completa. Como sea, Jonas lo acompañó hasta el portal dimensional y, en instantes, Richards ya estaba junto a su auto. Otra vez en la Tierra.
The Beatles, psicodelia paradimensionalEL CALVARIO. James Richards (quien asegura preferir el anonimato por temor a represalias de la otra dimensión), es uno de los pocos protagonistas que ha regresado de una experiencia paranatural con pruebas concretas. En este caso, el único disco de Los Beatles grabado en una realidad alternativa, una Tierra II donde el grupo no se deshizo, Mark Chapman no leyó El guardián entre el centeno y George Harrison sobrevivió al cáncer. Otro mundo donde Paul McCartney parece haber sido incapaz de componer “Yesterday” y la banda aceptó a Yoko Ono como quinto beatle.
El título del álbum en cuestión es Everyday Chemistry (algo así como Química Cotidiana) y Richards, o como se llame, lo subió entero a la red, no sea cosa de resultar acusado de lucrar con una obra cuyos derechos son, por lo menos, materia controvertida. Por cierto, pocos le creen. Richards no los culpa. “Todavía tengo problemas para creer lo que me pasó. Yo no esperaría que usted me creyera, seguro que yo no lo haría, por eso tomé la cinta como prueba de que mi experiencia fue real”, explica. Los lectores que comentan las notas publicadas en cada medio anglosajón que se hizo eco de la novedad le saltan a la yugular: de todos los adjetivos que recibió, “charlatán” y “tarado” son los más cariñosos.
Si bien Los Beatles me fascinan, admito que lo mío no es la crítica musical. Pero me preocupó que nadie sometiera al disco a una evaluación ponderada. No para saber si alguien puede volver con un casete de Los Beatles de un universo paralelo, pero sí para pensar en cómo deberían sonar en una realidad donde siguen juntos. Para remediar esto convoqué a mis amigos Daniel Riera, por años crítico de rock en la edición argentina de la revista Rolling Stone, y a Alejandro Borgo, a este último no por su militancia escéptica -faltaba más- sino por sus conocimientos sobre la historia de Los Beatles y por ser un intérprete exquisito de sus canciones.

Escuchar Everyday Chemistry

Daniel Riera

NUESTROS BEATLES SON MEJORES
Por Daniel Riera

No sé si es una buena noticia que exista una banda llamada “Los Beatles” en otra dimensión. Por lo menos, no me queda claro luego de haber escuchado su casete (en esa otra dimensión, sigue siendo el soporte sonoro favorito de los usuarios) Everyday Chemistry. Los Beatles de la otra dimensión se llaman John Lennon, Paul Mc Cartney, George Harrison y Ringo Starr, igual que los nuestros. Pero no son iguales: en Everyday Chemistry queda clarísimo. James Richards, el hombre que importó el casete de aquellos Beatles (que todavía hoy siguen tocando allí donde viven), no aclara si la banda grabó allí un álbum parecido a lo que de este lado conocemos como Album Blanco (aunque su verdadero título sea The Beatles). Si así fuera, uno deduciría que aquellos John, Paul, George y Ringo han decidido profundizar en la senda experimental iniciada con “Revolution 9”. Aquí hay cintas invertidas, caos sonoro, muy poco de lo que en esta dimensión denominaríamos “canciones”. Para aquellos que gustamos de la música de “nuestros Beatles”, este es un problema. Porque si algo hacían bien “nuestros” Beatles,  era precisamente… ¡canciones! En ese revoltijo sonoro que es Everyday Chemistry, podemos identificar sin dificultad fragmentos de temas de lo que aquí conocimos como Wings, como Band On The Run, o de la carrera solista que Lennon desarrolló en nuestra dimensión, como Isolation. Al no haberse separado jamás, aquellos Beatles fueron teniendo ideas con algún punto de contacto con las que se le ocurrieron a “nuestros” Beatles cuando se convirtieron en solistas. El problema es que en la otra dimensión no lograron desarrollarlas como lo hicieron en este: se disuelven en un collage monótono que por momentos evoca más a los Residents que a “nuestros” Beatles. Ignoro qué representa este álbum en la carrera de la legendaria banda que existe y hace música en otra dimensión. Si todos sus discos son como Everyday Chemistry,  no tengo ninguna duda de que “nuestros” Beatles son muchísimo mejores.
Alejandro Borgo

UN REGRESO A LA NADA AUTORAL
Por Alejandro Borgo

No suenan a temas compuestos y desarrollados de acuerdo a ideas centrales. Un pedazo de letra por acá, una voz por allá, una base rítmica que se repite. No parecen temas que tengan una línea melódica y armónica coherente. Se deben haber renovado bastante en esa realidad paralela, porque no parecen Los Beatles. Pero ellos eran así, innovadores. Lamentablemente, este disco marca, yo diría, una involución. Comparado con la última obra conocida grabada por Los Beatles, Abbey Road, este disco representa una verdadera regresión a la nada autoral. Igualmente, resulta grato saber que se mantuvieron en actividad, volviendo a ingerir gran cantidad de drogas psicodélicas al componer y grabar. O tal vez una suerte de Alzheimer prematuro les afectó la creatividad y balbucearon aleatoriamente lo que recordaban de sus vidas anteriores.

Vía Casco de Kamikaze

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The Beatles Never Broke Up…

Descargar disco completo

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Meditación en SpringfieldNada ha cambiado en Buenos Aires.
El parque del Planetario, por ejemplo, sigue siendo punto de convergencia para toda clase de rarezas sociales. Desde los gitanos del mundo hasta Google. Desde guerras de almohadas hasta fumados. El 12 de octubre, una muchedumbre se apiñó a espaldas del ovni de hormigón para meditar por la paz. Entidades convocantes: Fundación El Arte de Vivir, Suplemento Buena Vida de Clarín, Key Biscayne, el rabino Sergio Bergman y Ari Paluch, un gurú criollo top que derrocha credibilidad.
El noventa y cinco por ciento de los asistentes medita. Yo no.
En otras circunstancias creo que lo hubiera intentado.
Pero esta vez -lo siento- no puedo.

Al ver el gentío me digo: “Si Moledo viviera”. Es una jornada ambiciosa. La misma ceremonia -dicen- sucede en otras veinte ciudades de América latina. Ahí estamos Teté, Tere y una pareja amiga de Teté. Me pierdo un rato en pos de un paquete de galletitas Rex. Al regresar, la multitud se ha duplicado. Entre esa colorida masa de cuerpos de gente linda en posición de loto adivino una carita como boliviana que me mira y agita sus brazos. “Cosa rara, me debe confundir con otro”. Me acerco y es Teté, que se ha puesto un gorro coya para meditar. Llego y me desmorono sobre el césped. Un perrito -callejero, pelo negro azabache, amoroso el tipo- dormita dulcemente a treinta centímetros de mis pies.
Juan Mora, anfitrión del encuentro, dobla al español la discreta orientación grabada del amigo místico de Macri, Sri Ravi Shankar.
El acto comienza. El perrito despierta, contornea su esqueleto en un bostezo contagioso y se va. “Andá que te relevo, viejo”, digo. Mis estruendosos ronquidos –me comentarán luego- desconcentrarían al propio Buda. Pero roncar es parte de la Totalidad. Es parte del Universo. Pero, sobre todo, es parte del sueño que tengo.
El evento termina como comenzó. Paz, mansedumbre infinita y los espíritus ateridos, emocionados o adormecidos bajo el mismo influjo bienhechor.
Al final, Mora invita al curso que dicta la Fundación. Seis días, trescientos pesos. “Una bagatela”, dice Teté mientras se acomoda la gorra. “Ahá”, pienso, pero no le digo, que aprender a vivir cuesta más caro. Y no se lo digo porque me podría contestar, con razón, que vivir con arte es otro precio.
No. Nada ha cambiado en Buenos Aires.

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Zombie con apetito, en la primera marchaZombie Walk integra una constelación de grupos que reivindica el género de terror y fantástico de bajo presupuesto. En 2008, en Buenos Aires, se realizó la primera marcha. Ahora, se va la segunda. Y los organizadores decidieron combinar algarabía con solidaridad: los participantes llevarán alimentos no perecederos para un comedor infantil.
Como dice Alfredo Casero en el video (ver al pie), la Zombie Walk deambulará desde las 15 hs en Plaza San Martín el domingo 4 de Octubre. Lo que no dice –pero Magia Crítica sabe- es que detrás de la iniciativa hay un personaje interesante. Artista plástico y conceptual, histriónico y creativo, experto en FX y productor general del desafío que le pongan adelante, Gerardo Bernstein es también el alma mater de los muertos que reviven este domingo en Buenos Aires. “Mientras exista el hambre –resume- seguiremos siendo zombies. Siempre hay un buen motivo para abrir los ojos y tomar conciencia. El hambre es terror”, agrega, seco y persuasivo.

Gerardo Berstein, alma mater de Zombie Walk1. ¿Qué te hizo pensar que acá alguien se iba a prender en una marcha Zombie?

¿Cómo no se van a prender, si todos somos zombies? La propuesta es que todo el mundo venga a disfrazarse y a divertirse. ¿Por qué no? Convocamos a realizadores, fotógrafos, actores, dibujantes, bailarines, a todos los quieran y encuentren en esta idea un canal de expresión distinto, y vengan a hacer lo que mejor saben. Además, participan con sus materiales en el Primer Zombie Festival.
Históricamente, la proliferación de películas denominadas “clase B” sirvieron de soporte para el flujo creativo de hoy grandes y reconocidos cineastas. Se trataba del único camino por donde los incipientes directores podían experimentar, crear nuevos lenguajes y abordar temáticas infrecuentes.
Después de ponernos a tono con el carácter de esta experiencia en otras partes del mundo, aquí presentamos a Zombie Walk como pretexto para esbozar un retrato crítico de la sociedad contemporánea: un llamado a la reflexión sobre los modos de vida a que nos someten las grandes ciudades, auténtica coreografía cotidiana de andares sonámbulos y automatizados.

Manifestante poco afecta a los regímenes ovolactovegetarianos, en la Primera Zombie Walk2. ¿Qué situación disparatada recordás de la primera marcha?

¿Lo más disparatado? Ver como la gente se fue sumando, la gran cantidad de medios de comunicación que cubrió la marcha, los extranjeros que paseaban por la ciudad y pedían fotografiarse con los zombies como si fueran estrellas de rock o mediáticos. Y después la gente, la gente que por simple curiosidad se sumó y acompañó a los zombies durante todo el recorrido. Todo eso llevó a más de quinientas personas a marchar por las calles porteñas. ¿No te parece que todo eso no es ya bastante disparatado?

3. ¿En qué futuro sueña un muerto vivo?

No hay futuro más que el presente. Todos somos zombies. Y algunos desfilamos.

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Más de 2.000 zombies invadieron Buenos Aires. Esta es la cobertura de Terra.

Primer Zombie Festival, en la X edición del Buenos Aires Rojo Sangre – Festival Internacional de cine ultraindependiente de terror, fantástico y bizarro. Del 29 de octubre al 4 de noviembre de 2009.

Mundo Zombie

Metamorfosis FX

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Victor SueiroVolvió Misterios y Milagros, el programa de Víctor Sueiro. Vi los avances de la reposición y me azotó un temporal de recuerdos. Entre ellos, la historia de mi amistad, rara y entrañable, con el mismísimo Sueiro.
Pese a que habíamos compartido la redacción de la revista Conozca Más, nunca nos cruzamos. Recién nos conocimos a propósito de una crítica que escribí sobre su programa, Milagros catódicos: el caso del sonajero roto. (En resumen, sus milagros religiosos eran como sonajeros donde sólo había que disfrutar del sonido; mi tesis, que disfrutaríamos y aprenderíamos mucho más abriéndolos, revisando qué hay en su interior.)
Pese a mi tono respetuoso, di por descontado que esa nota no le iba a gustar. Aquella crítica, además, era parte de un dossier que incluía su biografía, un debate “a distancia” que mantuve con él, una reseña sobre su pésima relación con la prensa (a raíz de un artículo de Andrea Rodríguez en la revista Veintitrés), y un inesperado ensayo crítico del antropólogo Alejandro Frigerio.
La primera reacción de Víctor fue un extensísimo mail que envió a mi viejo sitio, Dios! “Querido Dios -escribió- fue magnífico descubrir que tenés email. Al principio dudé del origen de la página web que lleva tu nombre, pero enseguida advertí que eras vos porque nadie más puede juzgar a otro de la manera en que allí lo hacés conmigo.”
Así comenzaba el primer mensaje de un filoso sainete de ironías a dos puntas. Cuando el chiste Sueiro-Dios / Dios-Sueiro no dio para más, le pasé mi número de teléfono. Me llamó un domingo a la tarde y conversamos durante casi dos horas. Yo creía que Sueiro trataba de hacerse amigo de los periodistas que se interesaban en sus asuntos para inhabilitar posibles críticas. Ése era mi prejuicio.
¿Qué sucedió de ahí en más?
No puedo jurar que “te vas a emocionar”. El mío fue un hallazgo modesto y sin duda obvio para quienes lo conocían. Descubrí que Sueiro era una persona auténticamente enamorada de su Dios. Lo cual justificaba, por ejemplo, que le perdonara todo. Así me lo confesó cuando le enumeré cierta cantidad de tragedias naturales que –de haber un dios- no deberían suceder.
Nuestra charla siguió casi sin tropiezos hasta que admitió que si alguna cosa lo iba a hacer feliz, eso iba a ser convertirme a su fe. Cuando le dije que yo era un caso perdido, dobló la apuesta: “Lo decís porque no conociste a Jorge de Luján Gutiérrez (director de la revista Gente) cuando era un agnóstico empedernido”. Tras jactarse de haber hecho tambalear la incredulidad del editor, me siguió hablando como hablaba todos los Lunes, de 22 a 23 horas. Me dijo que para él no había nada más altruista que darle a una persona querida lo más sagrado que recibió en la vida (en su caso, la fe) y que él estaba dispuesto a hacerme ese regalo a mí, que tanto interés había demostrado por su trabajo.
Yo lo desalentaba, pero a él no le importaba.

Francisco García, el contactado que en 1973 predijo un aluvión de ovnis en Chascomús (atrás, Javier Alfonsín, hijo de don Raúl).Cada tanto nos enfrascábamos en amenas conversaciones telefónicas llenas de anécdotas desopilantes y mitos derrumbados. Por ejemplo, una historia que lo puso al borde de la Laguna de Chascomús. Según se rumoreaba, en 1973 él había tratado de evitar que una muchedumbre enardecida tirase al agua al contactado Francisco García. Como cuento en Invasores, la producción de Sueiro había invitado a García a su programa Telenoshow. Allí, el contactado anunció que una formación de cincuenta platos voladores iba a descender en la laguna. ¿La verdad? Cuando se hizo notorio que las naves no iban a aparecer, el que casi acaba ahogado fue García. Victor se rajó, silbando bajito, con su cameraman y un productor.
A propósito de aquella anécdota, le comenté que estaba escribiendo un libro de historias sobre extraterrestres. “Lo voy a leer encantado -me dijo- porque sé que cada dato va a estar en su lugar”. Me colmó de orgullo, pero también de responsabilidad.
En sus programas, en sus libros, en infinitos reportajes, Sueiro habla de esperanzas en las que yo no creo. Pero no sólo sería ingrato, también cometería una enorme injusticia silenciar que la ilusión que Sueiro puso en mí fue un horizonte que no quise defraudar.
Yo seguí opinando libremente sobre las experiencias cercanas a la muerte y sobre el papel que Víctor Sueiro había desempeñado en el imaginario católico-paranormal de los argentinos. Él no me dejó de llamar ni de atender mis llamados. Jamás me hizo un solo reproche. No, Víctor no logró convertirme a su fe. Pero yo conseguí algo muy importante: su amistad.
Su porfiado corazón dejó de latir allá por diciembre de 2007. Quedó pendiente una cena que me hubiese encantado concretar. Pese que entre las creencias suyas y las mías había un coro de ángeles, para él, y un abismo silencioso para mí.

Enlaces

Milagros catódicos: el caso del sonajero roto. Por Alejandro Agostinelli

Víctor Sueiro (su biografía en Dios!)

La clase media va al Paraíso. Por Alejandro Frigerio

Sueiro Vs. Veintitrés: ¿El “periocatolicismo” enfrentado con el “periodismo progresista”?

“Con la fe no se jode”, asegura Víctor Sueiro. Por Judith Gociol

Sueiro-Dios! Lo que se dijeron uno al otro en un diálogo revelador

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Reencuentro

Uno se podrá olvidar de muchas cosas, pero nunca de las cosas mágicas que nos pasan en la vida.

1. Hace cuarenta años, con mi hermano Javier y mi papá viajamos a la ciudad de La Plata. No recuerdo si estaba mi vieja (aunque me atrevo a asegurar que el guión de esa aventura lo escribió ella). Tampoco me acuerdo qué fuimos a hacer allá, si era verano o invierno, o si lo que voy a referir sucedió por la mañana o la tarde. Pero siempre supe que ese fue, junto con las imágenes del hombre sobre la Luna, un recuerdo grandioso y mágico de mi infancia.
Con Javier -mis otros hermanos no habían nacido-, quisimos saber por qué La Plata se llamaba La Plata. Mi viejo nos dijo que él tampoco sabía, pero que eso era algo fácil de averiguar. Y nos alentó a descubrirlo. Bajamos del auto, me aupó y me ayudó a sacudir la copa de un árbol. Entonces empezaron a caer monedas, muchas monedas. Tantas que me quise bajar para recogerlas mientras él -mi papá- alzaba sobre sus hombros a Javi, así yo podía seguir abusando de la generosidad de los árboles que dan el nombre a la ciudad.
Con esa plata compré un montón de figuritas, salió Fischer y pude completar el álbum de San Lorenzo de Almagro.

2. En la primaria, mi papá me explicó que era una estupidez glorificar a las Malvinas. Las islas estaban habitadas por descendientes de británicos, Inglaterra detentaba la soberanía y se llamaban Falklands. Por supuesto, yo defendía con mucho entusiasmo las ideas de mi viejo. En un acto dedicado a las Malvinas Argentinas, la vicedirectora del Cullen, la señorita Norma Coppa, citó mi argumento como un ejemplo de confusión. Yo me sentí abochornado e indefenso. Como se sabe, los alumnos no tienen derecho a réplica. La señorita Coppa no había entendido que yo (abnegado vocero de la tesis de mi padre) no promovía que las islas fueran propiedad inglesa. Lo que quería decir es que llamarlas Malvinas, y no Falklands, era confundir deseos con realidad.

3. Mi viejo no era proimperialista. Más bien al revés. De hecho, ya me había convencido de otra tesis polémica: la relatividad de la situación geográfica de la Argentina y otros países del mal llamado “Cono Sur”. No sé si lo dijo con estas palabras, pero él me explicó que si Norteamérica y Europa estaban “arriba”, era porque los mapas habían sido diseñados por los dueños del poder. Las fotos tomadas por los astronautas demostraban que en el espacio no existía el arriba y el abajo. Al tiempo, gracias a Quino, supe que mi viejo y yo no estábamos solos en el mundo. Libertad, la amiguita progre de Mafalda, tenía en el cole problemas parecidos a los míos.

4. Podría recordar otros episodios, incluso sin moraleja. Ejemplos de esas verdades sencillas que están ahí fuera (de la escuela). Que existe una vida mejor (como disfrutar de un asadito con los amigos). Que cierta estabilidad económica asegura el futuro de los seres que amamos (que no pueden ser víctimas de nuestra bohemia). Que dedicarse a lo que uno sabe y le gusta es mejor que cambiar los ahorros a euros. Que existen pocas cosas más importantes que seguir nuestros sueños. Que la ternura está en los gestos espontáneos, inesperados. Que hay que tener cuidado con la madre que elegimos para nuestros hijos. Que la libertad está al alcance de una palabra dicha con énfasis (“¡Basta!”).

5. Que hasta el varón mejor plantado se equivoca. Hay muchas maneras de darse cuenta de que nadie, ni los dioses, son infalibles -aunque Maledicto pontifique lo contrario-. Una de ellas: buscar verdades por nuestra cuenta. Toda aventura implica un bienvenido riesgo. Pero a veces tendemos a olvidar, o a recordar selectivamente, ciertos consejos. Errar es la peor y la mejor forma de crecer. Despegar es doloroso y el precio de la libertad es meter la pata. Así, y sólo así, somos dueños de nuestros éxitos y fracasos. De nuestras felicidades y miserias. Subestimar, desobeceder o transgredir las opiniones de nuestros padres es uno de nuestros soplos vitales. Lograremos poco: ellos están ensamblados en nuestros genes. Pero incluso siendo conscientes de esto debemos cuidarnos de los sentimientos fundamentalistas.

6. Durante estos días de ausencia estuve ocupado despidiéndome de mi viejo. “Que solo te deja semejante pérdida. Que solo te deja la muerte”, me repetía. Salí a buscar rastros de su magia y redescubrí a mis hermanos, tres tipos extraordinarios. “Eligió para nosotros a la mejor madre del mundo”, me respondí. Recordar eso me hizo fuerte: cuando mi madre murió fui incapaz de dedicarle una sola línea. Ahora puedo escribir sobre él y, al mismo tiempo, sobre ella.
Mis viejos ya no están para hacer llover monedas de un árbol. Pero admito que puedo equivocarme, a lo mejor todavía andan por ahí, más cerca de lo que creemos, susurrándonos trucos para conseguir la figurita que nos falta.
La vida guarda sorpresas, nuevas oportunidades para no extrañarlos tanto.
Allá vamos.

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En los últimos años surgió una corriente de pensamiento que descubre vestigios de religión en todas partes. Una de las puntas de lanza de la tendencia ha sido el cine de ciencia ficción y fantasía. Así, una constelación de fuerzas sobrenaturales, mágicas y divinas reaparecen en sagas como The Matrix, Las Crónicas de Narnia, Harry Potter, El Señor de Los Anillos, pero también en Viaje a las estrellas y en La guerra de las galaxias.
En tiempos de zozobra también flota la sensación de que una era llega a su fin. Por lo mismo, emerge un desfile incesante de películas catastrofistas. El tiempo pasa, aumenta la percepción de que las agujas del reloj corren más rápido (es que nos vamos poniendo viejos) y el Apocalipsis, sobre todo el personal, es una sombra que espera a la vuelta de una esquina.

LA RELIGIÓN “VERDADERA”. Todo este material viene bien para reflexionar sobre el papel de la religión en nuestra cultura, y la forma que ésta evolucionará en el futuro. Así consideró a la saga de George Lucas el sociólogo William Sims Bainbridge en su obra The sociology of religious movements. “La Guerra de las Galaxias establece una clara concepción de lo que la religión será en el futuro lejano. La Fuerza no es un dios, pese a ser claramente sobrenatural. Los Ewoks confundieron a C-3PO con un dios y lo adoraron como una deidad dorada porque eran parte de una sociedad primitiva. En las zonas civilizadas de la galaxia se había extinguido la religión, que sólo persiste entre salvajes y sólo un milagro real podría restituirla”, escribe.
Según Bainbridge, alguna gente cada vez le reclama “más fuerza” a la religión. Sigue: “En las sociedades tecnológicas avanzadas, la religión morirá, a menos que sus creencias resulten literalmente verdaderas. Sólo la efectiva intervención de lo sobrenatural puede salvar la religión de la ciencia”.

En suma, disfrutemos del cuento. Pero, ya que estamos, aprovechémoslo para pensar. No sé si valdrá la pena visitar Star Wars: The Exhibition, en el Centro Cultural Recoleta, con estas ideas en mente. A lo mejor sí, porque allí no sólo encontrarán naves en tamaño real, trajes, bocetos, personajes y 250 piezas originales del universo de La guerra de las galaxias. También funcionará una Escuela Jedi. Si deseamos introducir a nuestros niños en la filosofía Jedi, que se vuelvan seres sensibles a la Fuerza y sean aceptados en la Orden, hay que prepararse. Dice Bainbridge que La Fuerza -un campo de energía que impregna toda la galaxia- se parece mucho a las creencias sobrenaturales que vienen. A lo mejor, es la última esperanza para derrotar a la gripe porcina y otras calamidades.

No hay que fantasear demasiado: algunos ya están aplicando Reiki para combatir la pandemia.

Star Wars: The Exhibition. En el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930). De martes a viernes, de 9 a 21, sábados y domingos, de 10 a 22. Valor de la entrada: $35

Enlaces

Star Wars en la Argentina

Héroes místicos son los de ahora. Por Nahuel Sugobono.

The sociology of religious movements. Por William Sims Bainbridge. Routledge, 1997. (P. 395-403, 422).
En Books Google se puede consultar online.

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