Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 28 agosto 2009

moam sabor limonCada tanto reaparece alguna polémica alrededor de la llamada Publicidad Subliminal, es decir, la creencia según la cual ciertos publicistas diseñan sus avisos para enviar sigilosos mensajes cifrados al consumidor. Estas ideas -que no son captadas a golpe de vista- quedarían grabadas “debajo del umbral de la percepción”. Según han concluido los que saben, no hay evidencia que respalde la capacidad humana de percibir tales estímulos, siendo el llamado marketing hipnótico impotente –o bastante inefectivo- para influir en nuestras conductas.

NACE UNA ESTRELLA. Debe ser por eso que asistimos al parto de un nuevo género: la Publicidad No Tan Subliminal. Los mensajes non sanctos, si bien siguen siendo malévolos, ya no son arteros sino totalmente explícitos. El 27 de agosto, The Daily Mail informó sobre el patatús de una pareja en West Yorkshire, Gran Bretaña: se quejaron ante el gerente de un negocio por haber vendido a sus hijos “caramelos ácidos con envoltura pornográfica”.
Las golosinas de la marca alemana Haribo Maoam ingresaron en el mercado europeo en 2002. El matrimonio Simpkins denunció que los dibujitos que representaban al lima-limón retozaban en “un pervertido encuentro carnal”. La noticia desató un alud de protestas. “El rostro del lima, que suponemos es el caballero, tiene una expresión especialmente espeluznante”, alegó el señor Simpkins.

moam sabor cerezas SOBRE INTERPRETACIONES. El monigote verde saca una lujuriosa lengua afuera y, ciertamente, parece feliz. Lo curioso es que el mismo dibujo aparece en caramelos sin sabor lima. En otro gráfico, correspondiente al caramelo con gusto a cereza, parece rozar la zona erógena del muchacho verde con su mentón, aunque podría tratarse de una embozada fellatio.
Los defensores del rol del azar en estos asuntos atribuirán la pornografía al cerebro tirando a podrido de los aficionados a interpretaciones maquiavélicas. Es decir, esas cosas tan feas que los censores descubren tienen más que ver sus excesos de suspicacia que a intenciones encubiertas.
En lo que respecta al papel de los caramelos, el mensaje podría ser más escandaloso de lo que parece: las frutas bien podrían ser del mismo sexo.

Enlaces

Publicidad Subliminal

Father’s fury over children’s ‘pornographic’ sweet wrappers

Más orgías dulces

¿Existe la publicidad subliminal?

Read Full Post »

Duende de Chimbas

Un duende enjaulado, y luego liberado, revela la existencia de dos barrios sanjuaninos, Chimbas y Pocito. La foto del duende, tomada con un teléfono móvil, recorrió el mundo.

Ariel Fernández tiene 33 años y vive en el Lote Hogar 38, en Chimbas, población al norte de la ciudad de San Juan. No fue allí sino en los fondos del cementerio de Pocito, un departamento agrícola al sur de la capital cuyana, donde asegura haber capturado un duende verde y gruñón, al que mantuvo dentro de una pajarera durante casi dos semanas. Durante ese lapso, Ariel cobró entre 5 y 50 pesos la mirada. Pero como tenía los ojos rojos y parecía triste o enojado, regresó con él a Pocito, y lo soltó allí.

Mapa de Pocito, al sur de San Juan. Al norte está Chimbas.

Unos vecinos aseguran haber visto sus orejas puntiagudas. Que en cada manito tenía cuatro dedos y su cara, surcada de arrugas. Para desmentir el contrarrumor -según el cual se trata de un muñeco de peluche o de algún otro material sintético- han jurado que el duende caminaba de costado. Tal parece ser el andar de duende. Apenas lo liberó, el miércoles pasado, Ariel se arrepintió: trascendió que “gente de la Universidad” se había interesado en comprarlo. Las últimas noticias aseguran que Ariel está muy ocupado tratando de recuperarlo.

El Diario de Cuyo llegó a publicar un identikit.INTERÉS UNIVERSITARIO. Luis Víctor Paredes, periodista de Radio Nacional de San Juan, estuvo en Chimbas. Dice que le costó llegar al barrio. Permanecer también. “Te lo voy a decir delicadamente”, le explicó a su colega Alejandro Rial, de Canal 26: “en esas villas hay altos índices de inseguridad”. Paredes no vio al duende ni pudo hablar con Ariel. Pero su hermana Vanesa le confirmó los detalles. El periodista cuyano le comentó a Rial que la chica reaccionó enojada porque “veía la duda en nuestros rostros”. Fue entonces cuando Vanesa le confió: “Miren, señores: si ustedes quieren creer, crean, pero aquí ha venido gente de la Universidad Nacional de San Juan. Unos señores muy elegantes que vinieron en auto, y aquí nunca ha venido gente así. Estuvieron con nosotros, lo vieron y se lo querían llevar para estudiarlo. Ofrecieron dinero y no se lo quisimos dar. Han quedado en volver para hablar con nosotros” (aquí, el audio de la entrevista).

DUENDE SIN PUDOR. Paredes, el periodista sanjuanino, duda. Dice que en Chimbas lo vio todo el mundo “pero nadie quiere dar testimonio”. Pese a lo cual se pregunta: “¿Cómo se van a poner de acuerdo todos los vecinos para mentir?”. Le sorprendió, por ejemplo, la credibilidad que otorgan al duende algunos vecinos. Y cita el caso de una mujer. “Cuando le empecé a preguntar por el duende se puso a llorar. ‘No quiero ver nunca más eso. No puedo dormir. Mi vida cambió después de eso’”. También le hablaron de la llegada de un policía en horas de la noche. “¡Se llevan eso de aquí de inmediato porque no quiero despelotes!”, habría dicho. Paredes recorrió todas las comisarías. Pero no logró ubicar al agente. “Sería la palabra autorizada, es un funcionario publico”, agregó. “Era un ser muy feo, que usaba ropita pequeña, rotosa y vieja. Además, estaba desnudo de la cintura para abajo”, dice Paredes que le contaron otros vecinos. Entre los que visitaron el duende, algunos le pasaban la cámara. No se animaban a entrar, por eso sólo lo vieron en fotos.

portada diario de cuyoEL HÉROE DE LA NOTICIA. Los escépticos argumentarán que el gran ausente de esta historia es el duende. Y no, lo que se echa en falta es el testimonio directo de Ariel Fernández. Luis Paredes dice que en la villa tiene fama de buena persona. “Pero su círculo de amistades lo considera un tanto extraño. Tuvo la desgracia de perder a su abuela. Durante dos meses y medio estuvo durmiendo junto a la tumba de su abuela en ese cementerio”. Allí, en el cementerio de Albardón, encontró al duende.
Ariel tenía doce años cuando perdió a su abuela. Y por su ritual para procesar el duelo recibió un apodo singular: “El loco del cementerio”.
Dicen que la madre de Ariel no se alegró cuando llegó a la casa con el duende. “¡Sacá esa porquería de acá!, ¿no ves que está maldito?”, espetó la mujer, antes de largarse a La Rioja. Ariel y sus hermanos convivieron con la criatura dos semanas. “Sólo comió unos cueros de pollo”, dijeron. Luego le ofrecieron carne, pan y agua. Pero ya no comía ni bebía. Su inapetencia, su malhumor y el revuelo fueron los motivos por los cuales decidió liberarlo. ¿Cómo le llamaban en la intimidad? Bicho.

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE RODOLFITO. La fotografía de Ariel con su duende enjaulado, tomada por un vecino con un teléfono móvil, fue publicada ayer por El Diario de Cuyo y reproducido en medios de todo el país. Hoy compré los dos diarios que llevaron el tema a portada. “Un duende conmociona a San Juan”, anunció Crónica. “En San Juan tuvieron encerrado en una jaula a un duende”, tituló Diario Popular.
Visité un par de casas de artículos esotéricos en pos de un muñeco como el de la foto. Estaba seguro de haber visto alguno parecido. En Lo místico de Gaia, local de una galería de Palermo, expuse el retrato a la dueña. “¿Lo reconoce?”, consulté. “Cada artesano lo hace diferente. No hay ninguno igual a otro, aunque todos se parecen un poco”, me explicó Constanza Quiroga. Ella no quiso pensar que fuera una falsificación. “El que tiene un duende no puede hacer eso. A ellos les gusta jugar. Y tenés que ponerle un nombre. No hay duende sin nombre.” Entonces, Constanza me presentó a Rodolfito. “Estaba solo. Por eso le conseguí a Josefina”. Rodolfito y Josefina hacen linda pareja. Son los duendes que mejor lucen en la vitrina. “Los seres elementales existen. Te das cuenta cuando no encontrás las llaves, cuando desaparecen cosas debajo de la cama. Tengo una amiga que les deja comida”.

– ¿Qué come un duende?
– Mi amiga, por ejemplo, les deja manzanas y al otro día no están. Una vez les dejó un paquete de cigarrillos, con uno asomado, y un vaso con whisky. Al otro día, el cigarrillo faltaba y el vaso estaba vacío.

Para Constanza, la elección del duende es fundamental. “Hay uno para cada persona. Si alguien está indeciso, le sugiero venir otro día. También hay que ponerle un nombre. En mi local, cada uno tiene el suyo. Aunque el cliente luego se lo cambie”.

-¿Por qué es tan importante? Es sólo un muñeco.

-Es importante porque cada uno tiene su identidad.

Entonces comprendí: si el duende fotografiado en San Juan es un muñeco, las cosas no cambian demasiado para los que viven en el universo de los duendes.
Pero otras cosas sí cambiarán. En los suburbios de la capital sanjuanina nada será igual. Chimbas y Pocito aparecieron primera vez en diarios y noticieros de todo el país. Muchos más conocen sus nombres. La foto del duende, el “loco del cementerio” que cobraba entrada para verlo y tanto extraña a su finada abuela, el rumor sobre el interés de la universidad… Todo eso sabemos ahora de Chimbas y Pocito. Es una lástima tener que esperar la repatriación del bicho para volver a oír hablar de estos pueblos.

Enlaces

La primera noticia, publicada ayer en el Diario de Cuyo.

Liliana Cheli, experta en duendes.

Alejandro Rial entrevista a Luis Víctor Paredes (Radio Nacional de San Juan).

Galería

Read Full Post »

Imperdible contracara del Dr. House en la comedia “That Mitchell and Webb Look” (subtitulada).

Quién más, quién menos, habrá visto a Dr. House, las andanzas hospitalarias de un médico especializado en diagnósticos imposibles cuya despiadada genialidad discute la ética médica a niveles exasperantes. Nadie imagina al héroe de la serie, el non pus ultra del pensamiento crítico, recetando globulitos para que un moribundo los disuelva bajo la lengua. Ahora, semejante cuadro, es más difícil de imaginar: la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de rechazar la aplicación de tratamientos homeopáticos para tratar enfermedades con un alto índice de mortalidad, como el sida, la tuberculosis, la malaria, la gripe común y la diarrea infantil.
En la Argentina -cosa rara ¿no?- la noticia pasó inadvertida. Digamos entonces que la declaración de la OMS sigue una iniciativa propuesta por The Voice of Young Science (VoYS), un grupo de científicos dedicado a la atención de las zonas rurales más empobrecidas de los países subdesarrollados. Y la noticia tiene interés porque la OMS, a partir de la escasez de médicos en las naciones más pobres, había resuelto “reconocer el rol de los proveedores de las llamadas Medicinas Tradicionales (entre ellas la Homeopatía) a la hora de proporcionar atención sanitaria”. El nuevo documento afirma lo contrario: “Cuando la Homeopatía reemplaza tratamientos efectivos, se pierden vidas”.

AGUA MARÍA PURÍSIMA. Desde los tiempos de don Samuel Hahnemann, los principios centrales de la Homeopatía fueron la Ley de los Similares (según la cual una sustancia será eficaz si, al ser suministrada a una persona sana, provoca iguales o parecidos síntomas a los causados por la misma enfermedad) y la Ley de los Infinitesimales, según la cual, cuanto menor es la dosis, más poderoso será el efecto. Para sus partidarios, los efectos de la sustancia son potenciados con la dilución (también llamada “potenciación” o “dinamización”). Así, según los seguidores de Hahnemann, cuanto mayor sea la dilución, más poderoso será el efecto.

Si llevamos esta práctica al extremo, el más potente remedio homeopático -diluido, dinamizado, despojado de la más pequeña molécula de la sustancia original- recibirá un nombre melódico y armonioso: agua. El mejor remedio debería ser, entonces, agua pura. Esto, que parece un chiste, no lo es: el dogma homeopático no sigue los conocimientos (ni los razonamientos) de la ciencia terrestre. De hecho, los homeópatas describen malestares o desequilibrios localizados en planos energéticos o espirituales. Si no hay agentes físicos en juego, ¿a quién le interesa respetar los principios de la Física? (1)

Dr houseEL NEGOCIO DEL GLOBULITO. Hablar de Homeopatía, entonces, es hablar de una doctrina, de creencias y de negocios. No es hablar de medicina. Y no lo es por un motivo obvio para cualquiera menos para los homeópatas y las personas que -de buena o mala fe, en casos de vida o muerte da igual- aseguran haber sido curadas gracias a un preparado homeopático: su eficacia es comparable a la de cualquier placebo.
Siempre habrá un mal pensado que dirá: “Lo que pasa es que a usted le pagan los laboratorios, le pagan”. ¡Ojalá! Este modesto blogger no está en condiciones de rechazar auspiciantes. Lástima que el argumento es reversible: las mal llamadas “medicinas alternativas” mueven un negocio enorme. Un dato: en 1990, los gastos asociados al uso de estas terapias en los Estados Unidos era comparable a la cantidad invertida en todas las hospitalizaciones. Y sus practicantes tienen mejores razones que los laboratorios medicinales –que tampoco son unos santos, cuidado- para invertir en propaganda favorable: los “alternativos” zafan de los controles que reglamentan la medicina basada en la evidencia. Y para mantener el statu quo hacen falta “amigos” en puestos clave.

PEOR EL REMEDIO… Los homeópatas tropiezan con otro problema. Para demostrar la validez de sus pócimas deben seguir los mismos protocolos experimentales que usan los científicos que intentan determinar la eficacia terapéutica de cualquier medicación. (Vaya usted hablarle de energías a un biotecnólogo que busca la vacuna para combatir al Alzheimer, o de espíritus a un oncólogo ante un niño con cáncer). Y a los homeópatas siempre les fue malísimamente mal a la hora de corroborar sus especulaciones metafísicas.
En definitiva, los muchachos de VoYS lograron hacer reaccionar a la OMS, que ahora advierte: “hay situaciones donde la Homeopatía pone vidas en peligro”. Para Joe Martines, director del Departamento de salud infantil de la OMS, “nada prueba que la Homeopatía pueda beneficiar el tratamiento de la diarrea infantil. La Homeopatía no se centra en combatir la deshidratación, y entra en total contradicción con las bases científicas y con nuestras recomendaciones para tratar la enfermedad”. Robert Hagan, investigador biomolecular de la Universidad de St. Andrews (Escocia), destacó la necesidad según la cual “los gobiernos reconozcan el peligro de promocionar la homeopatía”. Y definió a esta práctica como “potencialmente desastrosa”. Juliet Stevens, del Hospital Somerset State en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), consideró que en nuestros países “el costo mínimo de la salud pública es prohibitivo para la mayoría, y eso hace a la población muy vulnerable a las terapias sin fundamento”.
No pocos médicos homeópatas se desentienden de pacientes con enfermedades graves o avanzadas y los derivan a centros de salud “ortodoxos” para que la ciencia arregle lo que los globulitos no pudieron remediar. ¿Por qué? En las salas de terapia intensiva no hay homeópatas. Y si los hubiera, las situación sería igual a la que presenta That Mitchell and Webb Look , una famosa comedia de la BBC que recordó mi amigo Carolus, autor de Hipótesis.  Te suplico que regreses al punto de inicio del post y no te pierdas el breve y contundente sketch.

Nota

(1) “En diluciones superiores a 12 centesimales de Hahnemann (12CH) ya ha desaparecido cualquier rastro de la sustancia original.
No queda ni una sola molécula de la tintura madre (…) Tenemos única y exclusivamente agua.” Por información (y humor), leer la contribución de Fernando Frías a la homeopatía en El Fondo del Asunto.

Enlaces

That Mitchell and Webb Look (BBC)

La OMS desaconseja el uso de la homeopatía para el tratamiento del sida o la malaria

Voice of Young Science (VoYS)

Medicina Tradicional. Necesidades Crecientes y Potencial (Documento de la OMS, mayo de 2002)

M.Y. Hasan, M. Das y S. Behjat “Alternative medicine and the medical profession: views of medical students and general practitioners”, en Health Journal, Volume 6, Issue 1, 2000, Page 25-33

Read Full Post »

Gustavo FernandezGustavo Fernández acaba de relanzar una vez más su hit “Manual de Autodefensa Psíquica: Básica y Avanzada” (Ed. KAN, que ya publicara su clásico “Ovnis sobre las Torres Gemelas”). Esta lujosa re-reedición reúne investigaciones, técnicas y herramientas que Fernández ha refritado de viejos textos. Exiliado desde hace más dos décadas en la ciudad de Paraná, Fernández mantuvo allí duras batallas contra cascarones astrales y subrepticias luchas cuerpo a cuerpo con peligrosísimos ectoplasmas encarnados.
Para no quedarnos en el elogio fácil, recordemos una controvertida costumbre de Fernández: copipastear textos ajenos. Pero, tarde o temprano, todo buen discípulo de Bucay aspira a la redención: en la segunda parte de su obrita parece reconocer picardías del pasado: “Sé que no es siquiera necesario explicarles cuántos afanes, cuántas horas robadas al descanso demandó preparar este modesto material”, escribe, o vaya a saber si no copia de alguna otra parte.

Su tesis sobre la existencia de larvas astrales, paquetes de memoria thanáticos, vampiros energéticos y vórtices psicoespirituales está disponible en Internet desde hace tiempo. No obstante lo cual, con su título “Manual de Autodefensa Psíquica: Básica y Avanzada” el autor porteño se jacta de haber logrado su libro número 17. Para su re-relanzamiento en papel, Fernández ha estirado su esfuerzo hasta alcanzar las 104 páginas, que extiende aún más con simpáticos dibujitos didácticos y una tipografía generosa, apta para amas de casa y jubilados cortos de vista.  Su índice temático incluye:

– Prólogo e Introducción
– Capítulo I: Contra qué luchamos
– Capítulo II: ¿Existen los “hechizos” y “maleficios”?
– Capítulo III: Las costras astrales
– Capítulo IV: Los cascarones astrales
– Capítulo V: Vulnerabilidad de los chakras a los ataques espirituales,
psíquicos y energéticos
– Capítulo VI: Fabricación del ídolo negativo
– Capítulo VII: La “Sombra”, nuestra bomba de tiempo psíquica
– Capítulo VIII: Cromoterapia Esotérica
– Capítulo IX: Posesión por entidades no humanas
– Capítulo X: La envidia
– Capítulo XI: El Láser Mental
– Capítulo XII: Peligros del Plano Astral
– Capítulo XIII: Verdades, mentiras, peligros y beneficios de la “Tabla Ouija”
– Capítulo XIV: Evidencias físicas de las entidades
– Capítulo XV: Rescatando la Ceromancia
– Apéndice: una lectura crítica de los cultos afrobrasileros.

Gustavo M FernandezAhora bien, Gustavo Fernández solía ser “Prof.” o “Lic.”, galardones que parece haber perdido en alguna chakra mesopotámica a instancias del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos y la Universidad Argentina John F. Kennedy. Si por ventura te interesa todo lo contrario a lo que enseña el ex licenciado Fernández (por ejemplo, aprender a conjurar falsas ciencias y desarrollar el pensamiento crítico), hay una oportunidad: Alejandro Borgo, director del CFI- Argentina, arranca con un curso anti-chantas los martes de 17 a 19 hs. en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, Junin 1063. Informes: 4952-7281. Y cumplimos con la premisa según la cual toda crítica mejora si el crítico ofrece alguna contraprestación.

Enlaces

Descargue gratis “MANUAL DE AUTODEFENSA PSÍQUICA”.

O bajar ZIP directamente desde aquí:

Autodefensa Psíquica 1

Autodefensa Psíquica 2

Read Full Post »


Desde que salió Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina rezongué bastante por la nula atención que le dedicó al librito la televisión, lo cual prueba que la amistad (muchos y buenos amigos míos trabajan en la tele) es irrelevante a la hora de conseguir un poquito de difusión en la caja idiota. Ahora, cuando Terra TV me hace un precioso reportaje para hablar del libro, me quejo de mis tics y de lo mal que me queda la barba.

En el programa Tu Entrevista hablo de cuatro historias del libro (la abducción de Martha Green, el encuentro cercano de los empleados del Casino de Mendoza, el caso del celular abducido, la teleportación del matrimonio Vidal…) y hasta del caso Roswell. Los webespectadores enviaron muchas preguntas, que espero responder desde aquí o -mejor- desde el blog de Invasores, que anda por aquí. Gracias a los amigos de Terra (especialmente a Leo Gentile y Chris Delicia) por tanto interés y buena onda. También a los “lectores invitados”, mis amigos y colegas Gabriel Lembergier y Mariana Comolli. El programa se puede ver haciendo click acá.
En cuanto a la pregunta “¿Por qué amamos a los aliens?” (como se presenta la entrevista), nunca me la han formulado. ¡Qué pena! Es una gran pregunta. Vamos a aprovecharla, trasladándola a los lectores de este blog: el que deje en “Comentarios” la mejor respuesta (según mi caprichosísimo criterio) se gana un ejemplar de Invasores autografiado. Como el correo está caro, priorizaré las respuestas de residentes en la Argentina. (“¿De qué clase de amor escribirán?”, me pregunto).

Read Full Post »

El Mapache Cangrejero (Procyon cancrivorus), también conocido como mayuato o manyunato (Cortesía de Scott Corrales).“Las dificultades económicas de Silvano Di Venanzo, electricista nómade, ya que en La Cocha, población al sur de Tucumán, no hay electricidad, parecían haber llegado a su fin. En el paraje La Invernada comenzaron a correr versiones sobre el aterrizaje de un plato volador. Por esos días, Di Venanzo, en su juventud ilusionista de circo, había capturado un manyuato, raro ejemplar de la familia de los hurones, una especie de mono con cara de zorro que emite un sonido similar al llanto de una mujer. El espécimen tenía una particularidad: poseía tres manos en vez de dos. Era tan extraño que un vecino dijo en broma que parecía venido de Marte. Di Venanzo pescó la idea al vuelo. Pronto logró que el Instituto Miguel Lillo certificara que el animal pasaba a integrar una ‘especie no identificada’. El viejo buscavidas sumergió a la criatura en anilina verde y recorrió la provincia para exhibir al manyuato marciano a razón de 100 pesos por persona…”
Esta deliciosa crónica se publicó en la revista Siete días el 11 de agosto de 1968 (ver facsimil completo, abajo).
Cuando la descubrí entre carpetas viejas supe que Mariano Moldes la iba a disfrutar como un enano. Se la escanée y la envié enseguida. Era el 2 de enero del 2008. ¡Le iba a encantar conocer la historia del manyuato! Mariano sabía todo lo que hay que saber sobre zoología, todo lo que cabía sospechar sobre criptozoología y recordaba todo lo que él mismo había imaginado en sus cuentos sobre criaturas fantásticas, algunos parecidos a esta noticia. Además, sólo él hubiera sabido responder si existía un hurón llamado manyuato, si a fines de los sesenta el Instituto Miguel Lillo era una entidad respetable como ahora y, por fin, qué le parecía la historia, que para mí era demasiado buena para ser cierta. Porque cuando yo no encontraba una respuesta rápida sobre cualquier cosa en Internet, Mariano no sólo era mi amigo, también era mi Google personal.
Mariano Moldes (1966-2008)Mariano Moldes ya no iba a leer la historia del manyuato. Mariano estaba en coma. El 27 de diciembre de 2007 había sufrido una aguda complicación respiratoria y su familia lo internó de inmediato en el Sanatorio Mitre. Moldes, el biólogo que obtuvo su licenciatura en la Universidad de Buenos Aires casi “para cumplir”, porque para él la ciencia estaba en otra parte, moría pocos días después, el 5 de enero.
Mariano era biólogo, pero decir eso es apenas una rodaja de la verdad. Sus conocimientos abarcaban decenas de campos: filosofía, literatura, zoología, medicina, botánica, pseudociencias, cine, televisión… Tenía un humor filoso donde combinaba la erudición de tipo de barrio y mentalidad científica.
Moldes había nacido en Buenos Aires el 19 de abril de 1966. Alumno del Nacional Buenos Aires, se había recibido de Profesor de Inglés en la Asociación Argentina de Cultura Inglesa y, en 1996, de licenciado en Ciencias Biológicas. Tan poca estima tenía por la Academia que le costaba imaginarse dando clases en Exactas. Porque confiaba más en la periferia, en los alumnos que, como él, habían hecho buena letra para ser eficaces investigadores y, por razones que él siempre iba a comprender, terminaron fundidos por la burocracia, las arbitrariedades o ciertos personajes funestos enquistados en la Universidad. Para Mariano, esos estudiantes se habían esforzado más que los graduados, y había que rescatarlos de los márgenes para crear una red científica alternativa. En eso estaba cuando su cuerpo decidió que no iba a vivir el resto de su vida conectado a un respirador.
Para Mario Bunge, Moldes era un colega. Lo consideraba un filósofo porque sus escritos inéditos, algunos de los cuales el epistemólogo llegó a leer, le revelaron que lo era. Mariano, en cambio, se definía como un cuentapropista de la ciencia. Su cerebro era una esponja de conocimientos que no se resignaba a almacenar, sino que procesaba incesantemente en ensayos, artículos, libros y conversaciones informales.
Hablaba rápido y había que estar atento para capturar sus razonamientos. Y al revés, pese a que parecía distraído, ponía mucha atención a sus interlocutores. Su chispa, su capacidad para sacar conclusiones y sus excentricidades completaban el cuadro de una personalidad extravagante. Que no siempre mostraba una cara bonita: si alguien le caía mal, se lo enrostraba sin filtros. Hasta en esos desplantes ponía su dosis de altruismo: Mariano creía que decir “verdades dolorosas” podía ayudar a quienes no le simpatizaban a ser mejores personas. Famélico consumidor cultural, siempre tenía a mano una metáfora popular para asestar a la mandíbula: si tropezaba con algún contrera y le ganaba el tranco, comparaba su sensación de victoria con la de “el gordo fascista de South Park”; si sentía perdedor estaba “como el personaje de Michael Caine en Sangre y Vino”; y si un colega metía la pata, le recordaba que si un alumno suyo hubiera cometido un error parecido “le hubieras encajado un 0 y le hacías poner la cabeza de molde para trazarlo”.
Nos juntamos a tomar un café días antes de la Navidad del 2007. Llegó al bar sudoroso: con frío, con sol o con lluvia, Mariano siempre salía a correr en musculosa. Esa tarde lo vi, por primera vez, preocupado por su salud. Me dijo que había decidido ir al médico por un problema respiratorio. Como tantos escépticos, que después de todo también son seres humanos, suspendía su escepticismo a la hora de enfrentar dilemas personales. Que estuviera por visitar al médico me provocó emociones opuestas: me alegró porque nunca prestaba atención a su salud o se automedicaba, y me alarmó porque sabía que sólo iría al médico si algo lo asustaba.
De marte nos vigilanDos semanas después, un amigo me comunica la triste noticia de su fallecimiento. Como pasa con las personas que aman la escritura, tenemos la oportunidad de recordarlo a través de sus textos. Varios artículos suyos se pueden leer en Internet, especialmente algunas notas que publicó en El Ojo Escéptico (1994-1997), Descubrir (1997) y Pensar (2005-2007).
Sus mails nunca estaban redactados a las apuradas: eran cartas escritas con cariño, como las que solíamos echar al correo postal antes de Internet. Nunca los borré. Todos eran piezas admirables, que valía la pena releer. Cada tanto le respondía con la frase de Carlitos Balá cuando terminaba sus bromas telefónicas: “¡Lástima que no lo pueda compartir!”. Casi siempre me permitía reenviar esas breves joyas. Mariano tenía proyectos literarios. De divulgación científica. Libros, muchos: algunos empezados, otros cancelados y no menos de dos novelas terminadas, que cajoneó en pos de nuevas ideas, que le surgían a borbotones. ¿Sus temas preferidos? Criptozoología, neorracismo, biotecnología, genética y modelos de procesamiento del conocimiento científico…
Siendo muy joven se acercó a la Asociación Ornitológica del Plata (AOP), para quienes tradujo “Birds of La Plata”, de William Henry Hudson, considerado el primer ornitólogo argentino. Los conocimientos de Mariano sobre el prodigioso mundo de los pájaros eran formidables. Una noche, mi hermano Javier encontró a su pájaro desmayado. Me llamó en plena madrugada para preguntarme si no podíamos preguntarle qué hacer a Mariano. Su esposa estaba desolada. Mi amigo se vistió, se tomó el primer taxi y curó al pájaro, un ejemplar del que se enamoró porque tenía un “humor extraño”. Javier le contó que volaba como un loco por la casa y picoteaba en la cabeza a todo aquel que se le acercara. Mariano le aconsejó que apagara la luz por las noches: había que respetar sus ciclos de sueño. Aquel hermoso pájaro sin pedigrí pero de carácter excepcional se calmó y sobrevivió.
Nunca sabré si Mariano conocía la increíble historia de Silvano Di Venanzo, el electricista nómade de La Cocha, y la de su mascota marciana, el manyuato bañado en anilina que lo hizo millonario. Tampoco sé, y me resigno a no saber, si me hubiera podido ayudar a identificar al raro animal. Sólo sé que ahora, cuando a Mariano se le apagó la luz, seguiremos despiertos rescatando y leyendo sus textos.
Todavía tiene mucho por decir. Por eso confío en que sigue entre nosotros.

Read Full Post »

INVASORES El Blog

La benevolencia del lector permitió que Magia Crítica funcionara como plataforma de lanzamiento de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009). Fervor que algunos amigos -entre ellos los editores de Crítica Digital– habrán disculpado por tratarse de mi primer libro.

Tras meses de defenderse solo desde este blog, Invasores ahora tiene su propio sitio (www.invasores-ellibro.com.ar). Allí, gradualmente, iré sumando material multimedia complementario (entrevistas, fotos, audio y videos), contenidos derivados del libro (entrevistas, críticas y comentarios) y otros artículos relacionados con los temas que abordo en Invasores. Mi intención no es ningún misterio: entusiasmar a quienes todavía no lo leyeron y sumar valor al libro a quienes ya lo han leído.

De paso, comento que el próximo jueves 20 de agosto a las 17 horas estaré en el programa Tu Entrevista del portal Terra y que el pasado domingo salió una completa entrevista en la revista provincial Rumbos (desde aquí se puede descargar el pdf) .

Read Full Post »

Patricia Sosa, en la entrevista de Ari Paluch en el programa Tendencias (8/8/09, Canal 9).

Yo sé que unos cuantos lectores de este blog lo van a tomar en solfa, pero conviene hacerse a la idea: muchas de las personas que aseguran haber vivido contactos con seres alienígenas sufren cambios de conducta. A veces estos cambios incluyen su alimentación. La cantante Patricia Sosa, por ejemplo, se volvió vegetariana. Hace ocho años, ascendió a Los Terrones (cerca del cerro Uritorco, Capilla del Monte, Córdoba), para compartir con dos amigas un encuentro cercano. El objetivo era bastante explícito: la mujer que las guió a vivir la experiencia que indujo a Patricia a modificar sus hábitos alimentarios era una contactada.
Convengamos en que no debe haber nutricionista más persuasivo que una criatura del espacio exterior sugiriendo seguir una dieta lactovegetariana. Es más, sospecho que la naturaleza misma del consejo reduce en grado superlativo su monstruosidad. Contrariamente, en la abundante narrativa sobre encuentros cercanos no sobran casos donde los propios alienígenas recomiendan lechuga o milanesa de soja. Estas indicaciones en general proceden de quienes se postulan como intermediarios. De hecho, fue la contactada que acompañaba a Patricia Sosa quien le sugirió añadir ensalada a su vida. Pero no perdamos el hilo de la historia.

LUCES. El sábado pasado, en un programa de Canal 9, Patricia Sosa contó que -pese a que “mucho no creía”- cierta noche de 2001 vio cómo “cuatro naves sobrevolaban las copas de los árboles”. En realidad, un poco debió creer. De lo contrario no hubiese dedicado a los extraterrestres una canción: en el mismo reportaje recuerda haber visto a su primera nave “dos meses antes”, experiencia que le inspiró el tema Luces (que podés escuchar mientras leés esta nota).

Pero lo más interesante sucedió después, en su segunda experiencia; cuando, a pedido de la contactada, Patricia les cantó a “ellos” su canción. Ya impresiona imaginar la poderosa voz de la rockera cantando a capella, en el abismal silencio de las sierras, su himno al misterio. Pero su alucinante interpretación ante un improbable auditorio de otro mundo era nada más que el preludio: algo más increíble estaba por suceder.

LA CARNE INHIBE LA TELEPATÍA. Cuando Patricia Sosa terminó de cantar, “el cerro se encendió como una luz de neón y salieron por lo menos veinte naves”. Entonces, la cantante se preguntó: “¿Por qué a mí? ¿Por qué otra vez es mi voz la conductora de esto? A mí me hicieron saber que están (…) Y pensé: ‘¡Dios mío que se ilumine algo porque nos vamos a caer’. (…) Y cuando terminé de pensar, una luz me iluminó todo el camino. Y la señora, que iba adelante, se dio vuelta y me dijo: ‘¿vos sabías que la carne tiene una toxina que inhibe la telepatía? Deberías dejar de comer carne’. Cuando llegamos estuvimos llorando con mis amigas desde las cinco hasta las seis de la mañana, y dejamos de comer carne las tres”.

Ufologia radical. Manual de contacto autónomo con extraterrestres. Por Men In Red (M.I.R.)PARA LA VISIÓN MARXISTA, ZANAHORIA. Ya en los setenta, los peruanos Sixto y Carlos Paz Wells, fundadores de la Misión Rama, incluyeron en sus instructivos seguir “una alimentación sana, inclinándola al vegetarianismo” para “mantener el cuerpo limpio de impurezas”. El grupo halló en los vegetales el elixir que los preparaba “mental, física y espiritualmente” para recibir los “cristales de cesio”, como llamaban a una descarga de energía invisible que les iba a permitir entrar en contacto con los extraterrestres.
De ahí en adelante, el menú verde fue condición insoslayable para facilitar el encuentro con seres de otros mundos. Hábito que abarca a los marxistas de Men In Red (M.I.R.) un grupo contactista italiano inspirado en los trotskistas argentinos J. Posadas y Dante Minazzoli. Materialistas al fin, en su libro Ufologia radicale Manuale di contatto autonomo con extraterrestri (Castelvecchi, 1999, P. 166), el M.I.R. defiende incorporar zanahoria y arándano a la dieta para “mejorar el potencial ocular” durante las jornadas de cacería ufológica.

EL TABÚ DE LA CARNE. “Cuando la carne de los animales es asimilada como alimento por el hombre, le transmite, fisiológicamente, algunas de las características del animal a que pertenecía”, escribe Helena P. Blavatsky en Clave de la Teosofía (Kier, 2007, p. 239). Si bien es cierto que el vegetarianismo se origina en el budismo, el hinduismo y el jainismo, fue la Sociedad Teosófica fundada por Blavatsky -una religión occidental parcialmente inspirada en cosmogonías hinduistas- donde se encuentra el antecedente más crudo y directo que remite a la creencia de que la ingesta de carne conduce a la “animalización” del hombre. Su doctrina, poderosamente influida por el espiritismo, es uno de los más claros puntos de anclaje del contactismo contemporáneo.
Algunas vivencias proponen paradojas inquietantes. En la investigación que realicé para Invasores – Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009, P. 248) tropecé con el curioso caso del peón rural Oscar Flores. Los ufólogos de La Pampa, Raúl Chávez y Ester Urban, siguieron el caso por una buena razón: Flores coció y cenó carne de vaca mutilada. “Durmió diecinueve horas seguidas”, me contaron. Luego “comenzó a desplazarse más erguido, sus dolores óseos disminuyeron y desapareció un leve estrabismo que sufría en su ojo derecho”. Contra todo pronóstico, Raúl y Ester no sólo desaconsejan esta clase de parrilladas: hoy abandonaron por completo el asunto.

Joe Simonton y su torta extraterrestreEL BUEN ET PREFIERE TORTAS DE SALVADO. No es el sentido de estas líneas informar que estudios recientes confirman que los adultos mayores que consumen poca vitamina B12 se arriesgan a padecer atrofia o encogimiento cerebral. Sí lo es recordar que el alimento como portador de verdades celestiales aparece en los primeros relatos de encuentros con extraterrestres. La mañana del 18 de abril de 1961, Joe Simonton, un granjero avícola residente en Wisconsin, descubrió que un disco cromado había aterrizado en su patio. En el interior de la nave vio a tres hombrecitos que freían tortas sobre una parrilla. Le regalaron tres a cambio de una jarra con agua. Simonton probó una. “Sabía a cartón”, musitó. El doctor Joseph A. Hynek lo encontró sincero y, en nombre de Fuerza Aérea de los Estados Unidos, envió una porción al Laboratorio de Alimentación y Medicina del Departamento de Sanidad, Educación y Bienestar Público. El análisis de la torta extraterrestre concluyó que estaba compuesta de grasa hidrogenada, almidón, cáscaras de trigo negro, cáscaras de soja y salvado. A diferencia de Raúl y Ester, Hynek no consideró pertinente controlar cómo evolucionaba la salud de Simonton.

PARA LA HADAS, HARINA DE AVENA. Jacques Vallée, en Pasaporte a Magonia (Plaza & Janes, 1976, P. 53), comparó el caso de Simonton con el de Pat Fenny, un irlandés del siglo XIX que un buen día atendió a una mujercita en la puerta de su casa. Ella le pidió un poco de harina de avena. Tenía tan poca que le ofreció papas. Pero como quería avena, acabó dándole toda la que tenía. Al otro día, el recipiente estaba colmado de harina de avena. El testimonio de Fenny sobre el milagro de la multiplicación de la avena fue recogido por el antropólogo Walter Evans-Wentz en su obra The fairy-faith in Celtic countries (H. Frowde, 1911). Para un paisano conocedor, no cabía la menor duda. Esa mujer era una hada porque ellas no sólo hacen milagros: no comen nada salado y beben agua pura. Vallée, doctor en astrofísica (aunque para este libro pidió a sus editores disimular sus oropeles académicos), hizo notar que los extraterrestres le habían pedido agua a Simonton e indicó que la torta, tras el análisis, no había arrojado presencia de sal. Pasaporte a Magonia incluye otro dato sobre el cual Vallée ha preferido no insistir: según la tradición céltica, las hadas, cuyos encantos gastronómicos pretenden apoderarse del alma de los granjeros generosos, sólo comen carne fresca.

Agradecimientos:

A Marcelo Dosa por avisarme que iban a pasar la entrevista en el programa “Tendencias” y a Max Seifert por grabarlo.

Read Full Post »

Una nueva serie de Fox, Lie to me (en la Argentina, Lunes a las 22), cuenta las investigaciones del doctor Cal Lightman (Tim Roth), un científico que despliega un arsenal de técnicas para detectar cuándo engañan toda clase de filibusteros.
En Crítica de la Argentina, el colega Federico Kukso entrevistó a Sergio Rulicki, un antropólogo de la UBA especializado en lenguaje corporal. Habla, por ejemplo, de la mirada: “Se supone que mirar mucho al rostro a otras personas es invasivo porque de hecho es algo que ocurre básicamente en situaciones o relaciones íntimas. Mirar prolongadamente a los ojos a otra persona ocurre entre enamorados o entre dos personas que están por agarrarse a las piñas.”

La pregunta de un participante del Foro de Dios! sobre los fundamentos científicos de la comunicación no verbal dio lugar a un apasionante debate con el psicólogo Carlos Domínguez. Quiero decir: ahora, en un pequeño grupo de correos, una cantidad de personas discute el sistema de codificación gestual desarrollado por el doctor Paul Ekman, las mentiras prosociales en niños, la utilidad de los “detectores de mentirita” (como los que usaba Gelblung para averiguar si mentía Ricardo Schiariti) y la aplicación de estas técnicas en la vida cotidiana. Si el video de arriba te pareció esclarecedor, aconsejo seguir el debate en el Foro de Dios!

Enlaces

Mentime que me gusta. Entrevista a Sergio Rulicki. Por Federico Kukso.

Foro de Dios! Tema: “¿Tiene fundamento científico?”

Read Full Post »

El miércoles 15 de julio recibí el llamado de un tipo entrañable. Era el periodista y escritor rosarino Carlos Del Frade, conductor de Radiohistorias (103.3 Radio Universidad de Rosario) (*). Durante veinte minutos conversamos sobre mi libro, Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina, y de las fabulosas vidas de los contactados Eustaquio Zagorski y Francisco García.

Podés escuchar la entrevista completa aquí mismo:

Con Del Frade compartimos nuestra vocación por la ufología a comienzos de los años ochenta. Luego cada cual siguió su camino: él dio pelea entre la denuncia social y el periodismo político y yo quedé colgado de las galaxias, entre la cultura popular y la científica. Tal vez por eso yo lo recordaba más a él, que él a mí. Por aquellos años, más de una vez nos pisamos los talones detrás de los mismos testigos de ovnis y otros portentos. Pero, sobre todo, coincidimos en los corrillos de los congresos anuales que organizaba la FAECE (Federación Argentina de Estudio de la Ciencia Extraterrestre), fuente de la mejor chismografía alienígena que -por razones que ahora considero injustas e incomprensibles- casi no menciono en el libro (**).

Carlitos Del Frade todavía no había leído Invasores (sí la entrevista que publicó Radar, el suplemento dominical del diario Página/12). Por algún motivo, acaso por su elogiosa presentación, me rondaba la pavorosa impresión de que Carlos me estaba confundiendo con otra persona. Confirmé la impresión cuando la entrevista promediaba.

-Lo que te voy a hacer es casi un regalo, me dijo. Tengo un libro tuyo, Mundos paralelos, tu primer libro.

Tragué saliva: Mundos paralelos (Editorial Cielosur, 1979) fue escrito por mi amigo Alejandro Chionetti, explorador de submundos y ganador del concurso Cuarta Dimensión organizado por Fabio Zerpa, y radicado en los Estados Unidos desde 1984.

Repuestos del equívoco, seguimos repasando casos -recordé la masiva convocatoria al avistamiento (interruptus) de la Laguna de Chascomús- y el proceso de escritura del libro. Antes del final, me preguntó por mis conclusiones. Danger! Casi siempre evité, en beneficio del lector, ofrecer algo así como conclusiones. De todos modos alguna idea improvisé, pero pronto me arrepentí de no haber leído en Radiohistorias el epílogo de Invasores, un cuento breve de Héctor Germán Oesterheld, que resume muy bien la tensión que nos lleva a buscar respuestas incluso donde jamás las podremos encontrar.
Como me quedé con ganas de reparar aquella omisión, esta tarde helada de agosto quise compartir ese texto con los lectores de Magia Crítica. Ojalá les guste tanto como a mí.

El cristal de Marte

En algún lugar de los vastos arenales de Marte hay un cristal muy pequeño y muy extraño.
Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder, son tus pensamientos.
Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último porqué.
En algún lugar de Marte se halla ese cristal.
Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.
Sabemos, también, que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará, sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos.
Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual.

Fuente: “Los argentinos en la Luna” (Ediciones de La Flor, 1968)

Blog de Invasores-ellibro

(*) Radiohistorias. Conducido por el periodista y escritor Carlos del Frade, responsable del sitio Postales del Sur. Producción y locución: Anabel Barboza. Se emite de lunes a viernes 23 a 24 hs por Radio Universidad de Rosario (103.3). Ganador del Martín Fierro del interior al mejor programa unitario de radio (2006).

(**) Sobre la FAECE recomiendo leer “Principio y fin de las instituciones ufológicas rectoras en la Argentina”, por Luis Alberto Pacheco, en La Nave de los Locos Nro. 20, enero de 2003. Descargar archivo en Pdf aquí.

Read Full Post »

Reencuentro

Uno se podrá olvidar de muchas cosas, pero nunca de las cosas mágicas que nos pasan en la vida.

1. Hace cuarenta años, con mi hermano Javier y mi papá viajamos a la ciudad de La Plata. No recuerdo si estaba mi vieja (aunque me atrevo a asegurar que el guión de esa aventura lo escribió ella). Tampoco me acuerdo qué fuimos a hacer allá, si era verano o invierno, o si lo que voy a referir sucedió por la mañana o la tarde. Pero siempre supe que ese fue, junto con las imágenes del hombre sobre la Luna, un recuerdo grandioso y mágico de mi infancia.
Con Javier -mis otros hermanos no habían nacido-, quisimos saber por qué La Plata se llamaba La Plata. Mi viejo nos dijo que él tampoco sabía, pero que eso era algo fácil de averiguar. Y nos alentó a descubrirlo. Bajamos del auto, me aupó y me ayudó a sacudir la copa de un árbol. Entonces empezaron a caer monedas, muchas monedas. Tantas que me quise bajar para recogerlas mientras él -mi papá- alzaba sobre sus hombros a Javi, así yo podía seguir abusando de la generosidad de los árboles que dan el nombre a la ciudad.
Con esa plata compré un montón de figuritas, salió Fischer y pude completar el álbum de San Lorenzo de Almagro.

2. En la primaria, mi papá me explicó que era una estupidez glorificar a las Malvinas. Las islas estaban habitadas por descendientes de británicos, Inglaterra detentaba la soberanía y se llamaban Falklands. Por supuesto, yo defendía con mucho entusiasmo las ideas de mi viejo. En un acto dedicado a las Malvinas Argentinas, la vicedirectora del Cullen, la señorita Norma Coppa, citó mi argumento como un ejemplo de confusión. Yo me sentí abochornado e indefenso. Como se sabe, los alumnos no tienen derecho a réplica. La señorita Coppa no había entendido que yo (abnegado vocero de la tesis de mi padre) no promovía que las islas fueran propiedad inglesa. Lo que quería decir es que llamarlas Malvinas, y no Falklands, era confundir deseos con realidad.

3. Mi viejo no era proimperialista. Más bien al revés. De hecho, ya me había convencido de otra tesis polémica: la relatividad de la situación geográfica de la Argentina y otros países del mal llamado “Cono Sur”. No sé si lo dijo con estas palabras, pero él me explicó que si Norteamérica y Europa estaban “arriba”, era porque los mapas habían sido diseñados por los dueños del poder. Las fotos tomadas por los astronautas demostraban que en el espacio no existía el arriba y el abajo. Al tiempo, gracias a Quino, supe que mi viejo y yo no estábamos solos en el mundo. Libertad, la amiguita progre de Mafalda, tenía en el cole problemas parecidos a los míos.

4. Podría recordar otros episodios, incluso sin moraleja. Ejemplos de esas verdades sencillas que están ahí fuera (de la escuela). Que existe una vida mejor (como disfrutar de un asadito con los amigos). Que cierta estabilidad económica asegura el futuro de los seres que amamos (que no pueden ser víctimas de nuestra bohemia). Que dedicarse a lo que uno sabe y le gusta es mejor que cambiar los ahorros a euros. Que existen pocas cosas más importantes que seguir nuestros sueños. Que la ternura está en los gestos espontáneos, inesperados. Que hay que tener cuidado con la madre que elegimos para nuestros hijos. Que la libertad está al alcance de una palabra dicha con énfasis (“¡Basta!”).

5. Que hasta el varón mejor plantado se equivoca. Hay muchas maneras de darse cuenta de que nadie, ni los dioses, son infalibles -aunque Maledicto pontifique lo contrario-. Una de ellas: buscar verdades por nuestra cuenta. Toda aventura implica un bienvenido riesgo. Pero a veces tendemos a olvidar, o a recordar selectivamente, ciertos consejos. Errar es la peor y la mejor forma de crecer. Despegar es doloroso y el precio de la libertad es meter la pata. Así, y sólo así, somos dueños de nuestros éxitos y fracasos. De nuestras felicidades y miserias. Subestimar, desobeceder o transgredir las opiniones de nuestros padres es uno de nuestros soplos vitales. Lograremos poco: ellos están ensamblados en nuestros genes. Pero incluso siendo conscientes de esto debemos cuidarnos de los sentimientos fundamentalistas.

6. Durante estos días de ausencia estuve ocupado despidiéndome de mi viejo. “Que solo te deja semejante pérdida. Que solo te deja la muerte”, me repetía. Salí a buscar rastros de su magia y redescubrí a mis hermanos, tres tipos extraordinarios. “Eligió para nosotros a la mejor madre del mundo”, me respondí. Recordar eso me hizo fuerte: cuando mi madre murió fui incapaz de dedicarle una sola línea. Ahora puedo escribir sobre él y, al mismo tiempo, sobre ella.
Mis viejos ya no están para hacer llover monedas de un árbol. Pero admito que puedo equivocarme, a lo mejor todavía andan por ahí, más cerca de lo que creemos, susurrándonos trucos para conseguir la figurita que nos falta.
La vida guarda sorpresas, nuevas oportunidades para no extrañarlos tanto.
Allá vamos.

Read Full Post »