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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Fueron tantos los interrogantes que planteó la desaparición de la familia Pomar que el misterio exacerbó la imaginación popular. La última desventura televisiva relacionada con el caso sucedió el lunes, en el programa conducido por Alejandro Fantino en América. El ciclo se llama Animales sueltos y también describe un poco la situación que se presentó cuando Fabio Zerpa amagó con abandonar el piso porque él, que había ido a mostrar su último libro, arregló que sus investigaciones merecen un marco de sobriedad. El famoso ufólogo consideró que la producción no había cumplido con el trato: antes de presentarlo pasaron escenas donde un grupo de chicos le hacía bromitas guarras a una modelo despechugada. Tras cartón, Fantino propuso a Zerpa hablar sobre platos perdidos. Pero el actor, despojado de su sonrisa, anunció que se iba, avergonzado por la procacidad del contexto. Zerpa aprovechó esos instantes de indecisión (el resto del programa) para predicar sobre el auge de la frivolidad y el sistema espiritual que reemplazará al que nos rige. Mientras vacilaba, pasó el aviso de su inminente tour por la India, su próximo libro sobre los mundos intraterrenos y el viaje en plato volador de “Walter (en realidad Daniel) Fry, un hombre de la NASA” (aunque Fry nunca hubiese tenido nada que ver con la NASA y sí con los orígenes de una antigua religión ufológica).

Alguien argumentará que tener a Zerpa en televisión y no preguntarle por la versión que circulaba de voz en voz sobre la familia Pomar (“¿no habrán sido abducidos por extraterrestres?”) era inevitable.

Para otros, había que ser muy ingenuo o muy ignorante para preguntar por el imaginario que disparó la desaparición de la familia a un ufólogo. Las creencias son tema para científicos sociales. Y si no, mutis por el foro: se debe anteponer el pudor que suscita la magnitud de la tragedia, sobre todo cuando la incógnita persistía. Quizás porque los otros panelistas eran demasiado conscientes de esta impertinencia, la pregunta corrió por cuenta de la modelo estable del programa, Pamela David. “La abducción de la familia Pomar es posible”, aseguró el ufólogo. “Han habido otros casos, como el de un gastroenterólogo que iba por Rosario y apareció en Salta”. Zerpa sin dudas se refería a un rumor que echó a rodar en 1959 el contactado Oscar Pérez Alemán, según el cual un testigo anónimo fue “teleportado” de Bahía Blanca a Salta. Esta versión fue la antecesora de un caso célebre que Zerpa, llamativamente, no citó: la historia de los Vidal, el caso del matrimonio desaparecido en Chascomús y reaparecido en México. Quizá prefirió no recordarlo porque sabe que fue un montaje originado por la agencia de prensa que colaboró en la promoción de la película argentina Che Ovni (Anibal Uset, 1968). No hace falta aclarar que el gastroenterólogo y los Vidal son puro cuento.

Nada detiene la fábrica de mitos donde hay enigmas. El problema aparece cuando voces pretendidamente autorizadas salen a refrendar ese imaginario. Y se agrava cuando los medios resucitan a personajes-bonzo para llenar huecos.

Otro que se sumó a la comparsa fue Antonio Las Heras, parapsicólogo y directivo de la Fundación El Libro. Ahora, en su rol de detective psíquico, con péndulo de radiestesista incluido. En junio pasado, Las Heras expuso en Crónica TV que los pasajeros del vuelo 447 (el Airbus estrellado en el Atlántico) podrían haber sido abducidos por alienígenas. El 6 de diciembre, en Impacto 9, Las Heras concluyó, como si sus antecedentes fueran desconocidos, que la familia Pomar vive: “Los vi caminando por un trigal, tomados de la mano, tranquilos, sin angustia y sin tensión”.

¿Sirve para algo preguntar a comisarios, fiscales o peritos si consultan a videntes, o a ufólogos? Claro, siempre es útil saber en qué malgastan su tiempo los encargados de buscar respuestas. Pero otra cosa es instalar la idea según la cual, llegado un punto, todo vale. Recurrir a técnicas esotéricas ya fue usado para dilapidar recursos en causas perdidas, fomentar la ilusión en soluciones mágicas o, peor aún, encubrir delitos.

Pero la Policía no tiene tiempo que perder: está demasiado ocupada en velar por la seguridad pública, como lo volvió a demostrar con el caso de Rubén Carballo, el chico molido a palos en el recital de Viejas Locas.

La proliferación de teorías bizarras colmó el vacío y fue parte de la búsqueda de sentido al presagio latente de un final trágico.

Con todo, los medios hubieran podido evitar dar aire a los EBIs (Embusteros Bien Identificados).

Hubiera sido su aporte para conjurar el clima de confusión general.

(*) Publicado el 8 de diciembre de 2009 en la Contratapa de Crítica de la Argentina.

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