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Posts Tagged ‘extraterrestres’

El Tunel del Tiempo¿Quién se acuerda de El Túnel del Tiempo? Hay un capítulo –One Way to the Moon, 1966 que nunca olvidé: los doctores Tony Newman (James Darren) y Doug Philips (Robert Colbert) aparecían dentro de una nave en pleno alunizaje ¡en 1978! La proximidad de la fecha me causó cierta ansiedad. Pero el futuro se adelantó. Sentí el mismo escozor años más tarde, cuando oteaba el presente buscando rastros del Gran Hermano orwelliano en la víspera de 1984, cual evangélico obsesionado con los códigos de barra (que como todo buen cristiano sabe, encriptan el número de la Bestia).

SF and FutureComo sea, los realizadores de cine de ciencia ficción no siempre tienen en cuenta que el futuro del que hablan puede llegar en cualquier momento y olvidan situar sus tramas en el calendario. Otras veces, la ausencia de coordenadas precisas tiene que ver con el efecto buscado: sugerir que el tiempo es como una bruja con Alzheimer y el pasado puede ser el futuro, o viceversa.
Dan Meth es un pibe neoyorkino aficionado a la historieta y la ciencia ficción. Gracias a otro pibe -Martí Flò, un catalán amante del cine de extraterrestres- supe que Meth trazó una curiosa línea de tiempo, donde indica las fechas en que tuvieron lugar los sucesos contados en diferentes películas de ciencia ficción, desde La Naranja Mecánica hasta Dune. ¿Cómo organizó a las pelis? ¿Eligió nada más que a los clásicos? ¿Puso solamente las que son parte de su panteón sagrado? No, rastreó Wikipedia a fondo y en la infografía sólo agregó las que incluyen el año exacto.
El cronograma constituye un ejercicio de prospectiva de utilidad relativa: el análisis de aciertos y desaciertos de gran parte de las películas indexadas deberá esperar a las generaciones venideras. Pero, como dice Martí, “ayuda a saber cuáles se han aventurado más y cuáles han quedado desfasadas”.  ¿Comentarios?

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Futuristic Movie Timeline

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Vaya uno a saber si se filmará alguna vez El Eternauta. Pero no es temerario asegurar que Oesterheld, si viviera, celebraría Sector 9. Neill Blomkamp, su director, rodó una película sobre extraterrestres distinta. Distinta porque es una invasión extraterrestre al revés. Sus temas son la soledad, la discriminación, el egoísmo, la xenofobia, la explotación, la desconfianza y también, un poco, el amor. El gran hallazgo de Blomkamp es su escalofriante realismo, sobre todo el de la primera parte: haberse desviado de la previsibilidad que caracteriza al género y trasladar su historia a un entorno cotidiano, que es la segregación y los prejuicios interraciales.

langostinoINMIGRANTES ILEGALES. Los humanos, en nombre de una corporación privada, la MNU, abordan el gigantesco platillo averiado que flota sobre Johannesburgo. Y son humanos los que abducen a los forasteros, una raza alienígena bastante ajena al estereotipo al que nos tiene acostumbrados el cine de ciencia ficción. Humanoides, pero parientes cercanos de los langostinos, parecen poco inteligentes y la nueva situación los encuentra débiles, enfermizos y desorientados. Mientras la MNU piensa qué hacer con ellos, los visitantes son refugiados en el Sector 9, un derruido campamento que evoca sin vueltas al apartheid sudafricano. La MNU afirma velar por su bienestar, pero en realidad pretenden apropiarse de su tecnología con fines bélicos. El botín es poco accesible: su arsenal sólo funcionan en contacto con el ADN extraterrestre, lo cual les lleva a despedazar a los visitantes en laboratorios que recuerdan a los del doctor Menguele.
Entre el documental y el thriller, el film se centra en el vía crucis de Wikus van der Merwe, un entusiasta burócrata de la corporación devenido en mutante: durante una requisa se pescó un virus que alteró su ADN, transformándolo en un hombre en evolución a langosta. Por su espeluznante metamorfosis (el rumor oficial murmura que lo contrajo al acostarse con una alienígena), la MNU lo presenta como un peligroso terrorista que ha traicionado a la Tierra. Y lo persigue sin respiro.

Wirkus“¡SAL DE AQUÍ, ALIENÍGENA DE MIERDA!” La dinámica del film crece en violencia cuando el director de la MNU le encarga a su yerno, el agente Wikus, hacerles firmar una orden de desalojo del Sector 9. Y el criminal trato humano que reciben los alienígenas se desata en toda su crudeza. Los buenos no son tan distintos de los malos: si bien Wikus comprende el dialecto eté de los langostinos y se diferencia del jefe militar por su perfil piadoso, también se pavonea frente a las omnipresentes cámaras por los “limpios procedimientos” que les permiten desintegrar a los huevos alienígenas (“hay que verlos, saltan como palomitas de maíz”). En la opresiva atmósfera que consigue Blomkamp se respira la xenofobia. Hasta la de los negros, cuyos bustos parlantes en los noticieros reclaman “mandarlos de vuelta” a su planeta. Wikus es la presa codiciada por la MNU, que se convierte en el eslabón perdido capaz de activar las armas extraterrestres. Las ambiciones de la multinacional compiten en el ghetto con una pandilla nigeriana que intercambia sexo y comida de gato –el plato preferido de los alienígenas- por tecnología. Despreciado por sus amigos y hasta por su esposa, el único lugar en el mundo donde Wikus encuentra refugio es en el Sector 9.
La idea para Sector 9 nació en Live in Joburg, un corto de Blomkamp más sucio y convincente, cargado con el mismo clima histérico de cámara portátil.

District-9MAGIA HÍBRIDA. La película tiene otros ingredientes: un líder de la cofradía nigeriana que pretende absorber el poder de los crustáceos alienígenas, una alianza de conveniencia que acaba en una extraña amistad y la singular paradoja según la cual los únicos que defienden los derechos de los langostinos interplanetarios son los organismos de derechos humanos. Si bien Sector 9 rompe con la pulcritud estética y otras convenciones propias del género, hacia el final el director derrapa en un giro näif que no desentona con su experiencia como creador de videojuegos. Entonces, Sector 9 se parece más a Robocop o Transformers que a la película que estuvimos viendo.
Por contraparte, Blomkamp consigue dar una vuelta de rosca a un tema clásico de la ficción sobre extraterrestres de las últimas décadas: el hibridaje terrícola-alienígena. Si en films y series como V Invasión Extraterrestre, X Files, Taken, Alien y Battlestar Galáctica la fusión de ADN terrícola-extraterrestre pretende la salvación colectiva, en Sector 9 el mismo ADN busca la salvación del protagonista. O consumar la peor pesadilla posible: crear la más poderosa arma de destrucción del universo.

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extraterrestre-panamaEsta semana trascendió que un grupo de jóvenes abatió a cascotazos a un extraterrestre en Cerro Azul, en Panamá. Como sé más de películas de alienígenas que de zoología, lo primero que pensé fue que la imagen podía proceder de un film de ciencia ficción.

PerezosoMi incapacidad para identificarlo con alguno de los estereotipos de la fauna marciana conocida me llevó a enviar el enlace que mostraba las fotos del presunto cadáver a una lista de correos de aficionados a la ciencia ficción. No iba a ser la primera vez que algún bromista hace circular imágenes de alienígenas capturadas de algún film poco conocido, o por conocerse. Es más: como todavía no vi Sector 9 (District 9), película sudafricana precedida de un intenso marketing viral, llegué a barajar la posibilidad de que la noticia fuera parte de la misma estrategia. Nunca conocí otra opinión: el moderador de la lista liquidó el asunto con seis palabras: “Es el feto de un perro”. Y no dio cauce a mi pedido de ayuda. No me explicó si para concluir eso había consultado a un veterinario. Pero acotó que, en ese foro, el tema ovni debía ser llevado con moderación: “Hay un núcleo duro de gente escéptica y peleadora, el tema ha causado grandes kilombos. Ya que podía contestarte yo, no lo pasé”.

district-9-marketing-posterUFOFOBIA. Al día siguiente, otros medios opinaron que el ser era, tal vez, un perezoso. No sé si será por el enojo, pero ahora no me interesa saber si el retratado es un mamífero terrestre o algún descendiente de Alf. Prefiero detenerme ante el desdén y/o el menefreguismo con que otros, algunos de ellos amigos míos, tratan estos asuntos: si la difusión de esas imágenes llevaron -a muchos o a pocos- a suponer que un grupo de jóvenes realmente asesinó a un extraterrestre,  ¿por qué pisotear sus creencias a carcajadas?  ¿Por qué no intentar determinar el origen de la confusión? Y si la ciencia ficción les apasiona, ¿por qué no aprovechan su mirada especializada para desentrañar cómo se insertan en la historia del género aquellos monstruos que surgen primero de la imaginación popular? No pocos rasgos de las experiencias con ovnis son un subproducto de la ciencia ficción. Y al revés, muchas expresiones de la ciencia ficción emergen del zarandeo y destilado creativo de historias originadas en la subcultura ovni. Por mal camino van los fans que ridiculizan, en vez de tratar de comprender, esta insólita deriva de la creatividad paracientífica, algunas de cuyas expresiones acaban hallando resonancia en los medios y consolidándose en mitos urbanos –luego reciclados por las siguientes generaciones de escritores, historietistas y cineastas. Quiero decir: el caso de los panameños tirapiedras, estos chicos que salieron de paseo y fueron acusados de extraterrestricidio, bien podría ser materia prima de un buen guión de ficcción.

Por lo que leí de Sector 9, Neill Blomkamp, el director de la película que Sony Pictures estrena en la Argentina la semana que viene, traza un paralelo con el apartheid, las leyes discriminatorias que flagelaron Sudáfrica hasta los noventa, y reemplaza a los negros de los guetos de Johannesburgo por extraterrestres.  Sector 9 cuenta cómo “el sistema” se burla de estos inmigrantes marginales de otra galaxia. Los energúmenos de nuestro ejemplo -aquellos fans de ciencia ficción que se ríen de quienes creen en visitantes de otros mundos- hacen algo parecido: desde su inmaculado altar científico consideran que los pobres creyentes no merecen ni la justicia de una explicación meditada. Ojalá los simpatizantes de la ciencia ficción que cultivan ese escepticismo prepotente y holgazán (sin duda el peor escepticismo posible), nunca lleguen tan lejos como los humanos explotadores del film de Blomkamp.

Apostilla. No se pierdan Extraños entre nosotros, una excelente síntesis que el periodista Javier Sales realizó para RTVE sobre los extraterrestres en la historia del cine de ciencia ficción, a propósito del estreno de Sector 9. (Gracias a Juan Pablo González, del Proyecto Mélies de la Fundación Anomalía). Entrar al sitio de RTVE desde aquí.

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Trailer de Sector 9 (en español).

Telemetro Reporta. Entrevista a los jóvenes que afirman haber enfrentado a piedrazos a la “extraña criatura”.

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Rugen los tractores ante la falta de respuestas a las demandas de los chacareros; una sequía espantosa extermina las cosechas; las vacas no aparecen mutiladas sino envenenadas (algunos forrajes se vuelven tóxicos por la falta de agua); y en pocas semanas se cumple un año del paquete de medidas que puso en pie de guerra al (resumámoslo) “campo”. Algo muy extraterrestre debe estar pasando en la Argentina para que El Federal -revista dirigida al sector agropecuario- dedique su última portada al ufólogo y actor uruguayo Fabio Zerpa.

EUFORIA DE UFOS
Una de las alerta rojo siderales que afligieron el interior del país fue la microleada de ovnis que anegó los cielos de Rosario, provincia de Santa Fe.
Desde el 28 de enero de 2007, una luz circular solía titilar en el cielo nocturno. A partir de las 22 horas, cuando esta presencia solía manifestarse, muchos vecinos enfocaron sus cámaras digitales y celulares al cielo; entre ellos, algunos creyeron ver que desde la luz partía una extraño “rayo láser” que llegaba a nivel del suelo.

También en Rosario, allá por diciembre de 2007, se había informado un fenómeno semejante. Varios vecinos anonadados denunciaron a los medios la intrusión alienígena. La noticia cobró vuelo y despabiló a un grupo de amigos, dedicados a hacer volar un barrilete (papalote, papelote, cometa, birlocha, cambucha, pandorga, volantín, para ser cordial con los lectores hispanoamericanos de este blog) en la zona del Shopping Alto Rosario.
En uno de los videos, los muchachos reconocieron a uno de sus pingos de nylon, plástico y papel. Especialmente porque a su juguete con motor a viento le habían agregado un artefacto extra: una carcaza plástica circular con pequeños reflectores (leds, la imagen que encabeza el post) soldados alrededor, alimentados por cuatro pilas AA, que pendía lo más oronda del nylon-láser. Conclusión: en ambas oportunidades, el ovni que mantuvo en vilo a los rosarinos fue un tierno, pero también modernísimo barrilete. Los responsables del avistaje prometen nuevas invasiones.

Gracias al colega mexicano Luis Ruiz Noguez, de Marcianitos Verdes, por dar aviso.

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Videos del platívolo sobrevolando el Shopping Alto Rosario
Vuelos nocturnos y el misterio de los ovnis en Rosario

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“Todo es posible si elegimos creer.” El eslogan es bueno. La idea del comercial de Banco de la Provincia de Buenos Aires (ver el video) también.
Pero el spot tiene un par de problemas que –ejem– atentan contra su credibilidad. A Marcelo Tinelli (el de Showmatch, no sé si lo tiene) se le planta el auto en medio de una ruta desolada. El conductor se baja de un coche cualunque (es decir, no es un Mercedes ni un Toyota). “A éste se lo habrán prestado”, racionalizará el televidente que elige creer. En rigor, cuesta creer a un Tinelli manejando un auto medio cascado que se planta en medio de la ruta. También es difícil imaginar al conductor viajando solo, sin acompañantes. Pero, otra vez, elegimos creer. Después de todo, es un comercial, no la realidad, y en éste Tinelli se baja del coche, abre el capó y mete la nariz en el motor.
Pero el animador es un héroe, y a los héroes en aprietos les suceden cosas grandiosas. En efecto, a Tinelli se le aparece un plato volador. Luces, viento, asombro. Del aparato baja una criatura de otro mundo que le instala una batería biónica. Arranca el coche y también las emociones: en el comercial hay gente festejando. Son los empleados de una fábrica de baterías. Es un aviso dentro de otro. El de Tinelli que recibe ayuda E.T. es “el primer comercial” de una nueva empresa automotriz. Su dueño, un industrial gordo y simpaticón, proyecta el aviso para sus empleados en una pantalla gigante. Ellos lo ven y aplauden, lloran y alucinan. En fin, el spot exhibe una suma de circunstancias inusuales: como se sabe, los empresarios raramente comparten estas novedades con el personal. Pero habíamos quedado en que todo es posible si elegimos creer, así que tampoco extrañará que el empresario aproveche el brindis de fin de año para anunciar “que tiene el apoyo de un banco”, que es el Banco de la Provincia de Buenos Aires. El verdadero anunciante.

AGULLA, EL CONTACTADO
Curiosamente, este comercial –que marca el regreso de los exitosos publicitarios Ramiro Agulla y Carlos Baccetti– coincide con una entrevista publicada en la edición argentina de Maxim de diciembre. Aldo Sparza, vendedor de autopartes y titular de OvniExpresión, una oenegé dedicada a proteger el derecho a la libertad de expresión de los contactados, denuncia: “La agencia de Ramiro Agulla ha tenido contactos con seres de otro planeta durante diez años, lapso en el que les envió publicidad “con mensajes con contenido de suma importancia estratégica”. Sparza advierte que tiene en su poder “medio centenar de folios que lo prueban”. Ya sé: “todo es posible si elegimos creer”. Pero lo más probable es que Sparza confundiera a Agulla con el publicista y poeta uruguayo Santiago Pando, quien, mientras estuvo a cargo de la campaña del ex presidente mexicano Vicente Fox, en el 2002, dijo que recibía en trance sugerencias de los “mayas galácticos”, como me lo confirmó en una entrevista que le hice en noviembre de 2006. ¿Qué significa todo esto? No tengo la más pálida idea. Se reciben sugerencias.

OTRAS CAMPAÑAS E.T.
Este anuncio no es el único que se aprovecha del prestigio de la tecnología extraterrestres para promocionar productos manufacturados en la Tierra.
Hace un par de años, a un automovilista le abducían el coche y se le rieron todos, menos el empleado de la aseguradora Answer OnLine; en otro, los extraterrestres le pagaban la tarjeta a un abducido. Otro memorable es el de Doritos, donde una rubia pechugona le cuenta a un grupo de chicos extasiados su encuentro con un ovni en el cerro Uritorco y al final les pregunta: “¿Alguno tiene carpa?”.
Uno de los más parecidos al de Tinelli se emitió en julio de 1996, en Brasil, cuando la filial local de Philco lanzó una nueva videocasetera. El spot, producido por la agencia F/Nazca, muestra a un grupo de extraterrestres prisioneros de funcionarios de la industria de productos electrónicos. La competencia no creía que el artefacto hubiera sido fabricado en la Tierra y exigió la confesión de los extraterrestres bajo tortura.
El mismo día que salió al aire la Iglesia se escandalizó. Al parecer, las escenas de tormentos eran demasiado crueles (aunque las víctimas fueran seres de otro planeta). Philco levantó el aviso y emitió un segundo spot titulado Tortura Nunca Mais. Una voz en off decía: “En respeto a los derechos humanos de los extraterrestres, la Philco, en una actitud inédita, va a revelar el secreto de sus videocaseteras. ‘Competidores, suelten las orejas de los ETs y anoten: Philco usa la tecnología xizbedozeintergalácticaglacialciberpslonv4spartrektotal. Urgente. Los ETs no tienen la culpa. Libertad para los ETs. Tortura nunca más’”. Al final, los extraterrestres declaraban: “Gracias, Philco”. (1)
F/Nazca convirtió el revés en un gol de media cancha.

DEL PACTO A LA ALIANZA
De los avisos de Agulla & Bacetti que orillan temas fantásticos me quedo con El Pacto, donde un endiablado Eusebio Poncela le ofrece a un chico –a punto de estrellarse contra un camión– mujeres, dinero… poder. Pero el diablo, que sabe más por viejo que por diablo, no sabe nada de autos: el pibe pega un volantazo y gambetea a la Muerte. Se emitió durante el ocaso del menemismo. En aquel momento, había que tener coraje para pisar el acelerador y dejar atrás el canto de sirenas de Satanás (también había que tener un Renault Clío, pero bueno: alguien tenía que pagar la idea). Hoy los tiempos cambiaron. Y en el aviso del Banco de la Provincia de Buenos Aires asistimos a una magnánima alianza entre el patrón, sus trabajadores y un banco que promete todo. Porque “todo” es posible. Especialmente si elegimos creer. En Tinelli, por ejemplo. Se dice que hace tus sueños realidad.

Referencias

1) Citado por Cláudio Tsuyoshi Suenaga en “Contatados” (2007). Ed. UFO. Centro Brasileiro de Pesquisa de Discos Voadores.

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Megagencia

Mayas galácticos. Por Raúl Trejo Delarbre. En ETCÉTERA, 16/09/2002,

Answer OnLine. “Todo tiene solución”.

Visa. Algunas abducciones traen buenas noticias

Doritos

El Pacto – Renaut Clío (1998)

“Contatados”

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