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La afirmación “Jill y Kevin pertenecen a una extraña secta” -la anteúltima frase del texto Test de autoconocimiento-, es falsa.

Mi intención no fue burlarme sino facilitarte una introspección sobre el estado atlético de tus prejuicios.

Si bien ahora sabés que Jill y Kevin no forman parte de una secta, entre tu primera impresión y ahora, cuando te explico el truco, algo ha cambiado.

Te propongo retener la primera sensación, la que experimentaste mientras disfrutaste del video y leías el texto anterior, y la segunda, cuando añadí un dato que todavía no sabías que era falso, según el cual el matrimonio participaba de una “extraña secta”.

En cada individuo, las mismas afirmaciones nunca evocan idénticas emociones. Las respuestas posibles ante el mismo disparador (“extraña secta”) pueden ser muchas. Vamos a ver algunas reacciones posibles, a ver con cuál de ellas te identificás más:

1. Desilusión y/o sentimiento de defraudación. (Ej.: “La ceremonia parecía fantástica y de pronto descubro que el matrimonio apostó por una causa equivocada”)

2. Desconfianza. (Ej.: “Si pertenecen a una secta, ¿tanto jolgorio no será una puesta en escena?”)

3. Ofuscación y/o enojo. (Ej.: “Cuando pulsé el video hice un aporte involuntario a una organización ajena a mis intereses”)

4. Escepticismo. (Ej.: “¿Es cierto que Kevin y Jill pertenecen a una secta? ¿En qué se basa el autor para hacer esta afirmación? Y si es así ¿será tan malo como parece?”).

El concepto “secta” posiciona (mayormente crispa) al lector. En general, pocos piensan que esa expresión es una etiqueta polisémica y estereotipada, que no informa sobre las cualidades de determinado grupo social sino que evoca un juicio de valor (generalmente negativo). Si además decimos que es una “secta extraña”, el efecto dramático se acentúa. “Secta” es una categoría social que posee, en casi todos nosotros, connotaciones funestas. Por esta razón, la misma escena que al principio despertó emociones positivas, vuelca al lector a una actitud de alerta y prevención, llegando incluso al desprecio, sin motivos fundados.

Ahora revisemos cada reacción posible (reitero, puede haber otras) por separado.

1. El espectador da por sentado que la pertenencia a una “secta” supone la adhesión a una causa equivocada, cuando no hay evidencias para hacer esa valoración. (Sesgo de confirmación).

2. Las creencias del espectador conducen a sospechar de las motivaciones, que incluyen la simulación, para lograr fines probablemente non sanctos. Sus creencias y valores apuntan a la conclusión que desea apoyar. (Creencia overkill).

3. El espectador hace una predicción sesgada, tiende a juzgar no por lo que presentan los acontecimientos percibidos sino por su propio registro emocional, determinado por su propio aprendizaje y sus propias experiencias. (Disponibilidad heurística).

4. La insatisfacción ante la información que nos es presentada -sobre todo cuando acusa, rotula o introduce un sesgo ideológico, como en nuestro ejemplo- es un síntoma de buenos reflejos cognitivos. Si bien el escepticismo no está libre de prejuicios, la duda es el camino más llano para alcanzar un conocimiento cercano a la realidad.

UNA CONCLUSIÓN TENTATIVA. Las tres primeras reacciones denotan un alto nivel de perjuicios, entendiendo por prejuicios a una evaluación previa que casi siempre es de carácter negativo. Atención: los prejuicios favorecen actitudes discriminatorias.
Si fue tu caso, solamente quise que experimentaras el efecto emocional del lenguaje, el cambio anímico que puede causar una palabra, o dos, en la actitud con la que evaluaste un acontecimiento (antes, cuando disfrutabas de un “casamiento divertido y original”, y al final, cuando te informé que los novios eran parte de una “extraña secta”.)
Si tu actitud fue la enumerada en cuarto lugar –digamos ya mismo que el escepticismo es bastante infrecuente-, estás menos predispuesto a dejarte influir por condicionamientos externos y más interesado en interpretar los acontecimientos no por lo que parecen ser sino por lo que podrían ser si reflexionás sobre ellos desde una visión crítica.
Este es un camino que, a mi modesto entender, nos permite explorar y enfrentar creativamente los desafíos que presenta la vida diaria. Una vía que, entre otras cosas, esquiva obstáculos innecesarios en la conflictiva tensión a la que nos arroja la búsqueda de la verdad.

Enlaces

Para saber más sobre los prejuicios cognitivos, la entrada en Wikipedia es muy completa.

Para saber mucho más (tesis doctoral de 247 páginas, en pdf), te recomiendo leer Estereotipos y perjuicios de género: automatismo y modulación contextual. Por Soledad de Lemus Martín (Universidad de Granada, 2007)

La coreografía del divorcio (¡Gracias Max!)

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