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Posts Tagged ‘CULTURA ALIEN’

Avatar (Cameron, 2010)No me tiré de cabeza al cine al estreno de Avatar. Última vez. Si bien hice lo posible por llegar a mi butaca virgen, con gambetear a los críticos no alcanza: una legión de amigos, familiares y hasta lectores de este blog avanzaron a codazo limpio para explicarme por qué Avatar les hizo vivir su primera experiencia mística, por qué pese a su fastuosidad el guión es flojo y hasta lugares comunes que reclaman no perder de vista que el cine es, ante todo, entretenimiento. Sabía poco del argumento (ni siquiera había visto el trailer) pero ya me había contaminado con toda clase de teorías: “es el primer alien anti-imperialista que surge de las entrañas de Hollywood”, “una-peli-más-sobre-la-eterna-lucha-de-bien-contra-el-mal (Lección 1 de la Escuela Lerer de Crítica Cinematográfica) o “el final es totalmente previsible” (diatriba que se muerde la cola y habitual entre los que predican con el diario de ayer).
Como digo, me resultó imposible sustraerme de las influencias ambientales, que te restan algunos grados libertad a la hora de disfrutar de una película que promete tres horas que no sabés si serán de goce o desesperación. Hoy, agradezco haber zafado de los críticos y que en la decisión de ir de una maldita vez prevaleciera la opinión de mi tía Tota: “Nene, andá a verla, a vos no te queda más remedio”. Solté como pude el lastre de prejuicios y me arriesgué a vivir mi experiencia, con la paz que da saber que nadie me va a pedir una crítica –felizmente, nunca me dediqué al rubro-.

NeytiriDoy mi opinión sin atenuantes: disfruté de Avatar como un marrano. En general, sé que una película me gustó cuando al levantarme de la butaca quiero liquidar a patadas voladoras a enemigos virtuales o siento ganas de volar. Y de Avatar salí caminando sobre las nubes. No voy a decir que me haya gustado porque es un alegato a favor de la protección de la naturaleza o porque denuncia el desprecio humano por otros-inferiores, sin importarles aniquilarlos con tal de obtener riqueza. No, creo que ningún público necesita ver ficción para enfrentar a una realidad palpable, visible en la calle o en los noticieros. Ya no recuerdo quién escribió que Avatar es de una puta belleza (o de una belleza puta, acaso porque la peli fue acusada de acostarse con antecesores sin dar créditos).

Si bien el eje del conflicto es algo näif, la historia avanza fluidamente, no hay pasos forzados, y el despliegue visual es de un lujo nunca visto. Tampoco había visto una película en 3-D donde las recreaciones digitales tuvieran la misma definición que los actores humanos. Ni una escenografía extraterrestre donde cada floripondio, cada colmillo, cada filigrana, cada tatuaje fuese elaborado cuidando hasta el más mínimo detalle. Los habitantes de ese otro mundo que es Pandora atacan a los ovnis de los invasores terrestres con arco y flecha. Su magia es pura destreza, aunque atribuyan sus talentos a fuentes de inspiración sobrenaturales. Cosas como esas ayudan a creer que algún espectador haya querido matarse porque, salvo en el Paraíso, no existe nada parecido a Pandora. Que los méritos técnicos de una película inviten a fusionarse con una cosmovisión salvaje se me antoja una paradoja fascinante.
Hasta aquí, la invitación al cine: podés suspender tu lectura. Lo que sigue, para el que ya la vio. O para el que decidió que no la verá.

Jake Sully y su avatar en estado fetalNOTICIAS DEL FUTURO. En un apretado resumen Lerú, nuestro protagonista, el marine Jake Sully, es reclutado por una corporación para una misión en Pandora, luna distante a 3 años y pico de hibernación de la Tierra.
De Sully hay que destacar dos cuestiones: 1) llegó a Pandora para relevar a su hermano gemelo muerto en un asalto (la misión requería que tuviera el mismo ADN) y 2) perdió movilidad en sus piernas luchando en Venezuela (al parecer, los sucesores de Hugo Chávez deberán esperar hasta el año 2.154 para que EE.UU. continúe la guerra por el petróleo). ¿Qué se propone la corporación en Pandora?  Extraer un mineral rarísimo, que cuesta un ojo de la cara y soluciona los problemas energéticos de la Tierra. Por desgracia, los na’vis, así se llaman sus habitantes, han construido su aldea justo encima de un gigantesco yacimiento del valiosísimo mineral.
En su primer paseo por el planeta, Sully se distrae enfrentando a un rinoceronte alienígena enfurecido y el jefe militar de la operación aprovecha el accidente para cambiar sobre la marcha el objetivo de su misión. Ya no acompañará a la expedición científica: ahora deberá infiltrarse entre los nativos y convencerlos a mudarse de allí. El malísimo militar no sólo no tiene tiempo para entrenar a su agente encubierto sino ni siquiera para conocerlo: toda la tecnología de la pérfida corporación no alcanza para leer las dudas existenciales que convertirán a Sully en traidor.

James CameronREENCARNACIÓN HIGH TECH. Sully entra en la vida de los na’vis gracias a una especie de teletransportadora de identidad: una copia virtual de su cerebro entra en el de su clon, una criatura alta como una jirafa, azul como un Pitufo y ágil y temerario como Tarzán. Pese a su contextura física, externamente indistinguible de un natural de Pandora, es como un bebé de probeta que debe aprenderlo todo. Años de ufología avalan mi primer bocadillo: el humanoide es una suerte de clon temporal que reasume su identidad en un cuerpo ajeno. Ya en los años cincuenta, espiritistas como Jorge Duclout incorporaban en trance al espíritu de “un ingeniero de talento” que viajaba por Ganímedes y traía a la Tierra información sobre los pobladores de la luna de Júpiter. Tampoco es distinto de lo que hacen los contactados cuando “canalizan” directamente a extraterrestres. O un walk-in, como los ufólogos llaman a quienes afirman ser encarnaciones alienígenas en la Tierra. En Avatar hay una inversión de roles: Sully es un extrapandoriano (en la película le llaman “alienígena”), un terrícola en otro mundo metido en el cuerpo de un nativo (mejor dicho, de un falso nativo). Como Duclout y otros médiums, el soldado queda tendido sobre su camilla mientras su mente “viaja” incorporándose en un cuerpo na’vi, al que maneja en trance como si fuera a control remoto. Por eso Sully es un avatar, de ahí el título. Jorge Duclout, argentino en trance (Fuente: O Cruzeiro)El premio a su valor será un par de piernas nuevas. Pero a los genios de la multinacional recién después les cae la ficha. Mientras está guardado en su cripta cibernética, nuestro héroe experimenta una ventaja más interesante: disfruta endemoniadamente de su condición extraterrestre, tanto que en apenas tres meses Neytiri, la princesa na’vi, le enseña todo sobre su civilización, respetuosa de la materia viva y armónicamente integrada con la naturaleza, al punto que ellos mismos conectan con la fuente de alimentación que nutre a Pandora. Sully aprende el dialecto na’vi, aprende a dominar y luego a cabalgar un pterodáctico. Ingenuamente, cuando comienza a descubrir que está en el bando equivocado, revela en la bitácora que lleva en un videoblog que los na’vi jamás se rendirán. Confesión que acelerará los planes de la invasión terrícola.

¿Pandora en 1957?¿ACHAQUE O INSPIRACIÓN? La filosofía de los extraterrestres recreados por James Cameron -segundo bocadillo- engarza con la épica panteísta (“todos somos uno con la Tierra”). Lo que desafía la tentación de tacharlo de sermón esotérico es su viraje racionalista: la conexión entre las diferentes criaturas se da a un nivel neuroquímico: en Pandora subyace una red neuronal. No es el alma de Gaia sino su transposición posthumanista. Eso, que le ha molestado a los adversarios de la new-age, a mi me parece un tiro por elevación a la creencia según la cual la única religión posible debe respetar la tradición judeocristiana. Aunque Sully, un gran avatar, logrará sobreponerse hasta la resurrección: ungido en Mesías por aclamación, el venido de la Tierra descubrirá el secreto capaz de derrotar al Mal. De acuerdo, mi argumento es imperfecto. Pero, si está errado, también habría que cargarse a las profecías de los transhumanistas, quienes pintan de ciencia a una religión tecnificada.

Como sucede con cada éxito hollywoodense, muchos hablaron de inspiración excesiva o de plagio liso y llano. ¿Que tiene la trama de Pocahontas? ¿Que recuerda a El Rey León? ¿Qué es una versión aggiornada de Danza con Lobos? ¿Qué la conversión de Jake no es sino una remake de Apocalipsis Now en clave alienígena? En Aliens, también con Sigourney Weaver, los astronautas son forasteros que invaden un planeta ajeno, aunque a nadie se le iba a ocurrir simpatizar con huéspedes despojados de la gatuna belleza de Zoe Saldana (Neytiri). La primera Alien (el octavo pasajero), fue idea (ejem, esto también es discutible) de Ridley Scott: Cameron dirigió Aliens, el regreso, la segunda parte.

Call me JoeEl director de Avatar ha reconocido algunas influencias, empezando por la saga marciana de Edgar Rice Burroughs, creador de Tarzán. Tampoco hay que ir tan lejos si el plan es restarle originalidad. La caracterización del terráqueo aliado con los oprimidos de otros mundos y la escena final contra el enemigo enfundado en un exoesqueleto remiten a la contemporánea District-9. Ahora bien, ¿cuántas producciones culturales pueden presumir una singularidad radical? “Si los argumentos son de una cantidad finita, como muchos han esgrimido, en más o menos cuatro mil años de historia literaria ya deben de haberse narrado y recombinado todos”, escribe mi amigo F.G. Mazzeo en el prólogo de sus Ejercicios para la mano izquierda (Antilibros, 2009). Coincido: en general, conviene ser prudente ante las primeras acusaciones de plagio.

S4w-RogerDean021El reparto de críticas pasó desde las virulentas y dudosas hasta las realmente sugestivas. Un blogger comparó a los felinos hominizados de Pandora con los que aparecen en Time Spirits, una historieta de Tom Yeates y Steve Perry. Jane Anders, en el site io9 (en español, ver los blogs de Francisco Ortega y Ahuramazdah, de Keith Coors) compararon paisajes, situaciones y animales del reino de Pandora con los dibujos de Roger Dean, ilustrador en los setenta de las portadas de grupos de rock como Yes, Osibisa y ABWH, entre otros.

MorningDragon1024x768El cargo más grave partió –en octubre de 2009- de aficionados a la era de oro de la ciencia ficción, aquella que el propio Cameron admite haber leído durante su adolescencia. Reclaman que debería haber citado a Poul Anderson, autor del cuento Call me Joe (descargar Llamadme Joe, 1957). Es protagonizado por Ed Anglesey, un parapléjico que se contacta (en este caso, telepáticamente) con una forma de vida artificial. Como Jake Sully, Ed disfruta de su nuevo cuerpo. Cuando completa el proceso de adaptación, va tornándose nativo. En los cincuenta, escritores de ciencia ficción y contactados se proyectaban a planetas vecinos. Anglesey no explora a Pandora sino a Júpiter.

Como el espíritu que se comunicaba con Duclout.

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“No podemos ser tan egocéntricos para creer que somos los únicos seres inteligentes en el universo”. Cuando alguien dice esta frase simula improvisar una genialidad única. Pero la oí trillones de veces. “No podemos ser tan egocéntricos para creer que, si existieran otras inteligencias allá afuera, les interesará conocer a una especie tan egoísta, belicosa y poco inteligente como la nuestra”. Esta otra idea es menos frecuente. Pero ya es un lugar común entre escépticos, herejes y bienpensantes. Tanto se ha extendido que quizás inhibe a formular hipótesis imaginativas pero plausibles. Un par de ejemplos rápidos; si una civilización de otro sistema solar detectara signos de tecnología en la Tierra, ¿cómo llegarían hasta aquí? Y si llegasen, ¿cómo se verían ellos? ¿Serán humanoides, por una inconcebible carambola evolutiva, o acaso es más probable esperar robots o ciborgs  (por aquello de que el viaje interestelar prefiere cuerpos perdurables)? Éstos conceptos son muy terrestres, claro, pero por ahora no queda más remedio que tomarlos, dado lo poco que sabemos del razonamiento y la ciencia de hipotéticos  visitantes alienígenas.
Obama The Truth

LA CASA BLANCA Y FUNES LO SABEN. Gracias a la amplia diseminación de conjeturas científicas -provistas por la ciencia ficción y la ciencia popular-, hay un imaginario compartido donde parecen cuajar especulaciones que en otros tiempos hubieran sido consideradas imposibles. Trece millones de espectadores pendientes del estreno del primer capítulo de la remake de V, o la receptividad pública de golpes de marketing como The Fourth Kind, prueban que los alienígenas aún fascinan a las masas. Por otro lado, la red ha masificado la vertiente milenarista de la promesa exobiológica, y millones de almas -que tomaron al pie de la letra rumores de Internet- aguardan impacientes la conferencia donde Barack Obama revelará la verdad de los ovnis; o que el padre jesuita cordobés José Gabriel Funes, el astrónomo del Vaticano, hará patria y desclasificará los archivos secretos sobre los extraterrestres -que bien podrían tener a su propio Cristo high-tech.
Quienes esperábamos un siglo XXI despejado de una exagerada ilusión de la venida E.T. nos llevamos un chasco: la expectativa social se ha desbordado. El clima de invasión no cede.

alien ciborgSONDAS AUTOREPLICANTES. Algunos canales de televisión capitalizan ese entusiasmo persistente a través de documentales muy recomendables. Un ejemplo de ello es el que doy arriba, la serie Sci-Trek (Discovery Channel, 2009). Los herederos de Carl Sagan (Michio Kaku, Seth Shostak y Douglas Vokoch, entre otros) abordan la posibilidad de las visitas extraterrestres a partir de una conjetura del genial físico John von Neumann: “¿No deberíamos esperar que una multitud de sondas inteligentes autoreplicantes estuvieran propagándose por el cosmos?”. Kaku, en sintonía con el espíritu de los reptiles enfundados en piel humana, pregunta: “¿Acaso las señales que enviamos al cosmos no alertarán a criaturas hostiles?”.
Archivos desclasificados del padre Segundo Benito ReynaROSETTA UFOLÓGICA. Los telescopios espaciales buscan cuerpos celestes semejantes a la Tierra y analizan miles de millones de píxeles de exoplanetas probablemente desolados. Pese a la fe que le tengo a la ciencia y a la tecnología, sigo preguntándome si la verdadera piedra de Rosetta cósmica no estará en algún oscuro repliegue de la subcultura ufológica. No, no me refiero al ingente dossier de videos o fotos de mala muerte que pueden mostrar cualquier cosa, sino a ornamentos culturales de más compleja comprensión. Por ejemplo, el por qué de una versión del Martín Fierro en varkulets, elaborada por Eustaquio Zagorski, un sastre de Avellaneda que, allá por los sesenta, tradujo la obra cumbre de la tradición gauchesca a un idioma ganimediano a pedido del padre Benito Segundo Reyna -jesuita y cordobés como Funes, el astrónomo del Papa.
CONSPIRE MACHINE. ¿Tiene forzosamente algún significado todo esto? Si alguien cree que las superpotencias económicas o religiosas celan evidencias vedadas para el resto de los mortales, entiendo que vamos a esperar sentados. Pero muchos aceptan que Obama ya conoce La Gran Respuesta. Si llegara a revelar algún Alto Secreto (algo Altísimamente Improbable), ¿por qué lo haría? ¿Por su indómita vocación por la paz mundial? ¿Porque -¡chán!- Mr. President es uno de ellos? Si a alguien sugiere alguna idea, la leeré con atención. Porque -cualquier cosa que diga o calle Obama- la máquina conspiranoica es perfecta. Se encarga de explicar hasta el silencio.

Enlaces

Sci-Trek. Primer contacto alien. (Dividido en 5 partes).

Encuesta de Invasores: ” ¿Cómo imaginarías un extraterrestre creíble”.

José Gabriel Funes “El cristianismo no debe temer la posible existencia de vida extraterrestre”.

“V” (2009) Visualizar serie desde aquí.

Primero fue el varkulets. Primer capítulo de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudam,ericana, 2009).

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Jorge Luis Borges1963
Sábado, 21 de diciembre. Comen en casa Borges y Peyrou. Se habla de las frecuentes comunicaciones que llegan a los diarios de que en tal o cual lugar se vieron vehículos espaciales, que emiten luces poderosas, y también seres vivientes, suerte de robots, que persiguen a la gente, o bajan de sus vehículos y después suben a ellos de nuevo y parten. Borges se muestra dispuesto a la credulidad. “¿Por qué no? ¿Por qué no han de venir viajeros de otros mundos? Y que resulten parecidos a las previsiones de la imaginación popular no prueba nada en contra; cada cual interpreta las cosas nuevas, y que no entiende, de acuerdo a nociones previas”.
(En Borges, Adolfo Bioy Casares. Edición al cuidado de Daniel Martino. pp.994. Le agradezco la cita a Daniel Riera).

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extraterrestre-panamaEsta semana trascendió que un grupo de jóvenes abatió a cascotazos a un extraterrestre en Cerro Azul, en Panamá. Como sé más de películas de alienígenas que de zoología, lo primero que pensé fue que la imagen podía proceder de un film de ciencia ficción.

PerezosoMi incapacidad para identificarlo con alguno de los estereotipos de la fauna marciana conocida me llevó a enviar el enlace que mostraba las fotos del presunto cadáver a una lista de correos de aficionados a la ciencia ficción. No iba a ser la primera vez que algún bromista hace circular imágenes de alienígenas capturadas de algún film poco conocido, o por conocerse. Es más: como todavía no vi Sector 9 (District 9), película sudafricana precedida de un intenso marketing viral, llegué a barajar la posibilidad de que la noticia fuera parte de la misma estrategia. Nunca conocí otra opinión: el moderador de la lista liquidó el asunto con seis palabras: “Es el feto de un perro”. Y no dio cauce a mi pedido de ayuda. No me explicó si para concluir eso había consultado a un veterinario. Pero acotó que, en ese foro, el tema ovni debía ser llevado con moderación: “Hay un núcleo duro de gente escéptica y peleadora, el tema ha causado grandes kilombos. Ya que podía contestarte yo, no lo pasé”.

district-9-marketing-posterUFOFOBIA. Al día siguiente, otros medios opinaron que el ser era, tal vez, un perezoso. No sé si será por el enojo, pero ahora no me interesa saber si el retratado es un mamífero terrestre o algún descendiente de Alf. Prefiero detenerme ante el desdén y/o el menefreguismo con que otros, algunos de ellos amigos míos, tratan estos asuntos: si la difusión de esas imágenes llevaron -a muchos o a pocos- a suponer que un grupo de jóvenes realmente asesinó a un extraterrestre,  ¿por qué pisotear sus creencias a carcajadas?  ¿Por qué no intentar determinar el origen de la confusión? Y si la ciencia ficción les apasiona, ¿por qué no aprovechan su mirada especializada para desentrañar cómo se insertan en la historia del género aquellos monstruos que surgen primero de la imaginación popular? No pocos rasgos de las experiencias con ovnis son un subproducto de la ciencia ficción. Y al revés, muchas expresiones de la ciencia ficción emergen del zarandeo y destilado creativo de historias originadas en la subcultura ovni. Por mal camino van los fans que ridiculizan, en vez de tratar de comprender, esta insólita deriva de la creatividad paracientífica, algunas de cuyas expresiones acaban hallando resonancia en los medios y consolidándose en mitos urbanos –luego reciclados por las siguientes generaciones de escritores, historietistas y cineastas. Quiero decir: el caso de los panameños tirapiedras, estos chicos que salieron de paseo y fueron acusados de extraterrestricidio, bien podría ser materia prima de un buen guión de ficcción.

Por lo que leí de Sector 9, Neill Blomkamp, el director de la película que Sony Pictures estrena en la Argentina la semana que viene, traza un paralelo con el apartheid, las leyes discriminatorias que flagelaron Sudáfrica hasta los noventa, y reemplaza a los negros de los guetos de Johannesburgo por extraterrestres.  Sector 9 cuenta cómo “el sistema” se burla de estos inmigrantes marginales de otra galaxia. Los energúmenos de nuestro ejemplo -aquellos fans de ciencia ficción que se ríen de quienes creen en visitantes de otros mundos- hacen algo parecido: desde su inmaculado altar científico consideran que los pobres creyentes no merecen ni la justicia de una explicación meditada. Ojalá los simpatizantes de la ciencia ficción que cultivan ese escepticismo prepotente y holgazán (sin duda el peor escepticismo posible), nunca lleguen tan lejos como los humanos explotadores del film de Blomkamp.

Apostilla. No se pierdan Extraños entre nosotros, una excelente síntesis que el periodista Javier Sales realizó para RTVE sobre los extraterrestres en la historia del cine de ciencia ficción, a propósito del estreno de Sector 9. (Gracias a Juan Pablo González, del Proyecto Mélies de la Fundación Anomalía). Entrar al sitio de RTVE desde aquí.

Enlaces

Trailer de Sector 9 (en español).

Telemetro Reporta. Entrevista a los jóvenes que afirman haber enfrentado a piedrazos a la “extraña criatura”.

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Gustavo FernandezGustavo Fernández acaba de relanzar una vez más su hit “Manual de Autodefensa Psíquica: Básica y Avanzada” (Ed. KAN, que ya publicara su clásico “Ovnis sobre las Torres Gemelas”). Esta lujosa re-reedición reúne investigaciones, técnicas y herramientas que Fernández ha refritado de viejos textos. Exiliado desde hace más dos décadas en la ciudad de Paraná, Fernández mantuvo allí duras batallas contra cascarones astrales y subrepticias luchas cuerpo a cuerpo con peligrosísimos ectoplasmas encarnados.
Para no quedarnos en el elogio fácil, recordemos una controvertida costumbre de Fernández: copipastear textos ajenos. Pero, tarde o temprano, todo buen discípulo de Bucay aspira a la redención: en la segunda parte de su obrita parece reconocer picardías del pasado: “Sé que no es siquiera necesario explicarles cuántos afanes, cuántas horas robadas al descanso demandó preparar este modesto material”, escribe, o vaya a saber si no copia de alguna otra parte.

Su tesis sobre la existencia de larvas astrales, paquetes de memoria thanáticos, vampiros energéticos y vórtices psicoespirituales está disponible en Internet desde hace tiempo. No obstante lo cual, con su título “Manual de Autodefensa Psíquica: Básica y Avanzada” el autor porteño se jacta de haber logrado su libro número 17. Para su re-relanzamiento en papel, Fernández ha estirado su esfuerzo hasta alcanzar las 104 páginas, que extiende aún más con simpáticos dibujitos didácticos y una tipografía generosa, apta para amas de casa y jubilados cortos de vista.  Su índice temático incluye:

– Prólogo e Introducción
– Capítulo I: Contra qué luchamos
– Capítulo II: ¿Existen los “hechizos” y “maleficios”?
– Capítulo III: Las costras astrales
– Capítulo IV: Los cascarones astrales
– Capítulo V: Vulnerabilidad de los chakras a los ataques espirituales,
psíquicos y energéticos
– Capítulo VI: Fabricación del ídolo negativo
– Capítulo VII: La “Sombra”, nuestra bomba de tiempo psíquica
– Capítulo VIII: Cromoterapia Esotérica
– Capítulo IX: Posesión por entidades no humanas
– Capítulo X: La envidia
– Capítulo XI: El Láser Mental
– Capítulo XII: Peligros del Plano Astral
– Capítulo XIII: Verdades, mentiras, peligros y beneficios de la “Tabla Ouija”
– Capítulo XIV: Evidencias físicas de las entidades
– Capítulo XV: Rescatando la Ceromancia
– Apéndice: una lectura crítica de los cultos afrobrasileros.

Gustavo M FernandezAhora bien, Gustavo Fernández solía ser “Prof.” o “Lic.”, galardones que parece haber perdido en alguna chakra mesopotámica a instancias del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos y la Universidad Argentina John F. Kennedy. Si por ventura te interesa todo lo contrario a lo que enseña el ex licenciado Fernández (por ejemplo, aprender a conjurar falsas ciencias y desarrollar el pensamiento crítico), hay una oportunidad: Alejandro Borgo, director del CFI- Argentina, arranca con un curso anti-chantas los martes de 17 a 19 hs. en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA, Junin 1063. Informes: 4952-7281. Y cumplimos con la premisa según la cual toda crítica mejora si el crítico ofrece alguna contraprestación.

Enlaces

Descargue gratis “MANUAL DE AUTODEFENSA PSÍQUICA”.

O bajar ZIP directamente desde aquí:

Autodefensa Psíquica 1

Autodefensa Psíquica 2

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Manuel Borraz Aymerich, amigo de la casa y miembro de la Fundación Anomalía, propone a la consideración de ufólogos y aspirantes a serlo un test dedicado a quienes deseen poner a prueba su capacidad para identificar objetos celestes.

¿Qué cosa es eso que aparece sobre el barco de la foto?

a) Un globo luminoso de 45 metros de diámetro suspendido a 150 metros sobre el barco.

b) Un trozo de roca de 3.480 kilómetros, situado a 380.000 km del barco.

c) Un fenómeno imperceptible para los testigos pero que apareció plasmado en la foto.

La respuesta será publicada en la sección comentarios.

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¿Oyó usted hablar del varkulets? Quizá no. Pero no hay de qué preocuparse, no es una omisión grave en su cultura general: este idioma es parte de una tradición hermética. La extraña lengua fue difundida por Eustaquio Zagorski (1904-1981), un contactado polaco establecido en la Argentina en 1929 que atendía una sastrería familiar en el barrio de Avellaneda. En los sesenta disfrutó de una módica fama cuando pasó por Sábados Circulares de Mancera. Soltero a sus 68 años, en 1973 se definía como católico, buen lector de la Biblia y memorioso. Tanto que alcanzaba a recuerdos de sus vidas anteriores. En junio de ese año, Eustaquio le confió al diario La Razón que era visitado desde 1967 por dos seres de otro mundo. No eran distintos de los humanos salvo por su mentón, algo prominente. Zagorski juró que los visitantes eran oriundos de Ummo, un planeta en órbita alrededor de la estrella Wolf 424. Sus embajadores en la Tierra remitían por correo ordinario informes científicos donde reiteraban el ruego más inquietante que alguien puede esperar de extraterrestres de verdad: “Por favor, no nos crean”.

FIERRO PHONE HOME. El encuentro de Zagorski con los ummitas no fue tan extraordinario como otro que sucedió el mismo año en el Observatorio Astronómico Adhara de San Miguel, provincia de Buenos Aires. En el edificio, también sede de una misión jesuítica, Eustaquio fue recibido por el padre Benito Segundo Reyna (1900-1982), el más famoso religioso de la época interesado en los ovnis. Durante la charla, el contactado le explicó el origen del varkulets mientras el sacerdote examinaba un voluminoso manuscrito. Era una versión del Martín Fierro traducida a un idioma extraterrestre. La primera referencia conocida del incunable aparece en el libro Martín Fierro en el mundo de los idiomas (2003), escrita por el comodoro (RE) Santos Domínguez Koch (1926-2008). Tras algunas morosas gestiones, logré conversar con el autor del más completo catálogo de traducciones del poema fundacional de la literatura gauchesca. Quedamos en compartir un café en su casa, donde me iba a permitir hojear el maravilloso texto. Por teléfono, el militar me adelantó que en 1978 recibió en su oficina a un señor mayor acompañado por un sacerdote. El traductor sacó de un maletín el ejemplar y un bolígrafo, con el que escribió una dedicatoria en varkulets, como llamó a la lengua desconocida.

En su bibliografía, Domínguez apuntó que el varkulets era una lengua indoamericana. Mi información, le dije, era distinta. El idioma había sido utilizado por una sola persona: Eustaquio Zagorski.

El trotamundos polaco nunca había ocultado haber aprendido la lengua de los extraterrestres. Más bien, se ufanaba de ello. Yo esperé que Domínguez Koch rechazara mi comentario con indignación, sorpresa o con una carcajada, pero en la línea se produjo un silencio.

–Lo conversamos personalmente ¿le parece?

Me pareció bien.

Nuestro encuentro se fue postergando hasta que una zancadilla del destino la sepultó para siempre. El comodoro falleció el 2 de abril de 2008.

La historia del lenguaje de Ganímedes no hubiera trascendido la nota al pie si el padre Reyna no hubiera propuesto a Zagorski un ambicioso desafío: traducir el Martín Fierro a su lengua materna. Eustaquio y el padre Reyna visitaron a Domínguez Koch cuando éste coordinaba la División O.V.N.I. del Servicio de Inteligencia de Aeronáutica. Cuando el militar vio los poemas dibujados en esa exquisita caligrafía alienígena decidió comenzar a coleccionar las traducciones de la obra de José Hernández (1834-1886). Reunió cuarenta. Ninguna tan rara, inspiradora y a la vez familiar como el varkulets.

Zagorski también intercambió alguna correspondencia con el doctor Oscar Galíndez, un joven abogado cordobés que presidía el Círculo Argentino de Investigaciones Ufológicas (C.A.D.I.U.). En los setenta, Zagorski le envió un manuscrito de doscientas once páginas. En los primorosos caracteres del varkulets, impresos en carbónico azul y semejantes a trazos arábigos, el contactado exhumó su vida en el satélite de Júpiter. En 1974, Galíndez publicó un estudio lingüístico donde develó que tanto la fonética como la sintaxis del varkulets eran una mera trasposición del castellano. El lenguaje de Ganímedes no tenía identidad propia: era una creación consciente inspirada en el español. “No hay ninguna fundamentación científica –escribió Galíndez– para sostener su procedencia extraterrestre”.

Aquel artículo, que recordó el papel de la ciencia ante las afirmaciones sensacionales, también diseminó la idea de que la lengua extraterrestre de Zagorski fue una superchería que no tuvo otro escenario que la mente del contactado.

Pero estas historias no terminan con hallazgos fascinantes como el de Galíndez, según el cual la gramática de Ganímedes es idéntica al castellano. Para mí, la fantástica obstinación de Zagorski por revelar al mundo su experiencia, y deslumbrar con una obra a la que dedicó considerable tiempo y energía, tiene el mismo valor histórico que la del científico que se ocupó de refutarla.

La increíble saga vivida por el traductor, el sacerdote y el coleccionista es parte del primer capítulo de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Editorial Sudamericana, 2009), un libro dedicado a indagar cuánto hay de humano en la experiencia extraterrestre y cuánto hay de extraterrestre en la cultura humana.

RAROS IDIOMAS NUEVOS. La creación de jeringonzas artificiales no siempre ha sido una afición ocultista. También ha buscado soluciones prácticas. El volapük, creado por el clérigo bávaro Johann Martin Schleyer (1831-1912), y el esperanto, iniciativa de otro polaco, el médico L. L. Zamenhof (1859-1917), pretendieron facilitar la comunicación entre diferentes culturas. Las dos lenguas fueron acusadas de “fomentar la conspiración sionista” por el nazismo. La primera casi ha muerto; la segunda sobrevive; en Brasil, curiosamente, es activamente promovida por el movimiento espiritista. Otras lenguas persiguieron fines artísticos. Xul-Solar (1887-1963) creó la panlengua y el neocriollo, J.R.R. Tolkien (1892-1973) jugó con el idioma élfico en El Señor de los Anillos (1954-55), Oliverio Girondo (1891-1967) creó su propio argot en En la masmédula (1956) y Charly García compuso Eiti Leda (luego Serú Girán, 1978). En una línea parecida, es irresistible mencionar a la lengua alienígena más popular del universo de Star Trek (Viaje a las Estrellas, Gene Roddenberry, 1966). Millares de fans de la serie adoptaron el klingon como segunda lengua. Sin embargo, nadie acusaría a los trekkies de tener sus facultades mentales alteradas: usan el idioma por hobby, devoción o para conversar con fans que comparten el mismo compromiso con la serie. La compañía de Roddenberry concretó proyectos heroicos.

En 1985, el lingüista Marc Okrand, creador del idioma klingon, escribió El Diccionario Klingon. En el 2000, el Instituto del Lenguaje Klingon, dedicado a su estudio y enseñanza, tradujo Hamlet, de William Shakespeare (1564-1616), al idioma oficial de Qo’noS, el planeta natal del teniente Worf. El kligonés es limitado: si alguien quiere hablar de otra cosa fuera de batallas galácticas, le faltarán palabras. Pero ya alcanzó la misma difusión que el esperanto. Sitios web como Google lo ofrecen como una lengua más. También sufrió equívocos que no tienen nada que envidiarle a mitologías espontáneas. En el 2003, la agencia Associated Press informó que funcionarios del condado de Multnomah, Oregon, buscaban intérpretes de klingon para un hospital psiquiátrico local. “Tenemos que dar información en todos los idiomas que hablan nuestros pacientes”, decía el cable. David Samuels, doctor en antropología de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, consideró que creerse un klingon no era imposible, especialmente si un fan de la serie sufría un brote psicótico. Samuels dio la versión por buena sin notar que la noticia era falsa. Pero la parodia fue tan sutil que desató una leyenda urbana.

¿Qué depara a los argentinos que esperan soluciones del cielo? Quién sabe. Pero una pléyade de contactados, ufólogos y profetas extraterrestres jura tener la respuesta.

Resumido y adaptado del primer capítulo de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009)

Bibliografía consultada

Galíndez, Oscar A. “Criptoanalisis del varkulets”, en revista OVNIS, Un Desafío a la Ciencia (1974), Nº 1, CADIU, Córdoba, pgs. 22/25.

Samuels, David; “Alien Tongues” (2005), en E.T. Culture: Anthropology in Outerspaces (Debbora Battaglia comp.) Durham, N.C.: Duke University Press. Pp.116.

Finkelstein, Seth. ‘Klingon Language’ Interpreter Urban Legend (2003).

(c) Alejandro Agostinelli. Publicado en revista Noticias Nº 1694, 13-06-09. Descargar nota original de aquí). Detalle sobre el dibujo del genial Fedhar que ilustra esta nota: el artista tradujo el texto (“Martín Fierro”) al varkulets. Resumen del Capítulo I de Invasores.

Enlaces

Comentario de Oscar A. Galíndez sobre Invasores.

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