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Posts Tagged ‘Benedicto XVI’

Las otras profecías. Nota en Las Ultimas NoticiasVarios medios on-line celebran la profecía del Mago Yin, el clarividente salvadoreño que afirmó: “En Chile el 2010 habrá un terremoto muy grande”. Las declaraciones de Efraín Barraza Estrada, como se llama Yin, fueron recogidas por el diario Las Ultimas Noticias el 31 de diciembre de 2009. Entre otros comentarios, que por la presentación mística que hace de sí mismo el personaje son investidos en profecías, en sus ensoñaciones Barraza comparó la magnitud de la catástrofe que vio venir con la de Valdivia en 1960. También predijo un terremoto en Japón, visualizó un tsunami en Filipinas y entrevió erupciones volcánicas en Colombia y Ecuador. Pero estas últimas no interesan a nadie: ahora sólo cuenta el acierto.
Yin, como todo aquel que presume de su clarividencia, incluye en la nómina pronósticos de trazo grueso (aquellas con grandes posibilidades de colar), como una posible enfermedad del octogenario Benedicto XVI o un atentado a Barack Obama.
En suma, las profecías del mago Yin ni siquiera tienen piné de curiosidad. Sí parece increíble que las afirmaciones de estos fantasmones de nota asciendan a la categoría de hechos noticiosos.

Efraín Barraza Estrada, el mago YinCERO EN CÁLCULO DE PROBABILIDADES. Medios, periodistas y opinólogos dan aire a estos personajes pese a que una modesta estadística demostraría que se llevan pésimo con cualquier don predictivo: todo el tiempo, cientos de miles de astrólogos, mentalistas, espiritistas y archimagos vaticinan calamidades dantescas y no son noticia. Cuando de vez en vez la casualidad juega a favor de alguno de ellos, como ahora le tocó al Mago Yin, pocos periodistas notan que han basado su decisión editorial en un razonamiento que hace agua por todo el perímetro.

El Mago Yin la pegó y nadie duda que su popularidad crecerá a ritmo trepidante. Los medios que se jactan de la “primicia” deberían preguntarse cuántos son los videntes que ni siquiera arrimaron el bochín. Hay malas noticias para ellos: todos los demás.

Don Yin es un solitario lanzapredicciones que le debe al azar -y a la cobertura que le prestó algún medio- su momento de gloria. Pero su buena fortuna, que descansa en la injusta atribución de una predicción, muestra en el reverso a cientos de miles de videntes que no acertaron ni de carambola.

Las desmesuradas pretensiones de estos vaticinios se estrellan contra la realidad. Máxime cuando descubrimos que, antes que ver el noticiero en una bola de cristal, a estos profetas perezosos les alcanza con conocer el presente. Por un lado, ningún habitante de Chile o conocedor de su geología ignoraba que es una zona sísmica, siendo por lo mismo un país expuesto a tales riesgos. Por el otro, National Geographic Channel emitió en 2006 un documental (prohibido en Chile)* donde un especialista en terremotos, Don Windeler, y el geólogo Paul Bodin, advertía que había que prepararse para lo peor.

LA CULPA ¿DÓNDE ESTÁ? No es tan grave la existencia de tipos como Efraín Barraza, Antonio Las Heras (quien tras el papelón del caso Pomar sigue recibiendo a distraídos en su consultorio y hasta asesora a personal del Congreso de la Nación) o de otros personajes que creen ser capaces de ver el futuro: cuando entren en el cono de sombra o metan la pata más a fondo, en su lugar habrá otros.
El problema real -sospecho- son los benditos medios, que creen es “color” dar difusión acrítica a esta gente, y la incompetencia de los gobiernos, cuyos funcionarios podrían ocuparse de tomar medidas preventivas y sin embargo están, como hubiese dicho don Vicente Leónidas, colgados en las nubes de Úbeda.

(*) Errata: el documental fue emitido en Chile.

Enlaces

“Las otras profecías del Mago Yin”. En Las Últimas Noticias del 31/12/2009. Bajar artículo en Pdf (1 MB)

Hombre predijo el terremoto hace dos meses. La Alternativa.Org

Un vidente salvadoreño predijo el terremoto. En 24con

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La crisis mundial se cargó a Pensar, la única revista iberoamericana en papel especializada en pensamiento crítico. Así es, la revista Pensar ha dejado de publicarse. “Por ahora”, aclara Alejandro Borgo, quien fuera su director y sigue representando en la Argentina al Comité para la Investigación Escéptica (CSI). En su rol de escéptico, Borgo habla y las masas supersticiosas huyen despavoridas. Ahora, cuando se junta con su grupo de rock El Bizcochito para rendir tributo a The Beatles o toca la guitarra en La Camerata Porteña, las mismas masas regresan como por encanto. El 7 de abril comenzó a dictar el curso Creencias, Pseudociencias y Pensamiento Crítico, que reanudará en breve. Antes de disparar las tres preguntas de rigor, Borgo me cuenta que su doble condición de músico/intérprete y promotor del pensamiento crítico es menos extravagante de lo que parece. “Difundir el pensamiento crítico requiere una dosis de arte. Y la música también requiere pensar: muchas veces decidimos qué instrumento quedará mejor en tal parte, o cómo ecualizamos un sonido, y para ello se requiere de conocimiento y de tecnología. Tal vez en algún párrafo de un tema mío, hay algunas pinceladas que indican mi pensamiento. Eso no significa que alguna vez componga el Himno al Pensamiento Crítico, qué quiere que le diga”. Ya que estoy, le pregunto en qué cree: “Creo en montones de cosas. Por ejemplo, que hay vida inteligente en el universo, aunque todavía no la hayamos encontrado en la Tierra. También creo que la investigación científica junto con la aplicación pacífica de la tecnología es la receta que puede mejorar el mundo. Creo que los eslóganes no sirven para nada, salvo para arrastrar masas hacia la ignorancia. Creo que voy a ver cosas interesantes durante el resto de mi vida. Creo que la música jamás me va a hastiar, creo que voy a seguir componiendo, cantando, haciendo música. Y creo que si la gente comienza a ejercitar el pensamiento crítico, la sociedad entera se beneficiará.”

1 ¿Es fácil aplicar el escepticismo en la vida cotidiana? Usted habla de algo llamado “pensar correctamente”.

-Pensar correctamente es una de las cosas más difíciles. Muchas veces, cuando uno tiene que tomar una decisión se deja arrastrar por las emociones, y antepone lo emocional a lo correcto, a lo que nos recomendaría incluso el sentido común. Así que la mayoría de nuestros problemas, incluso aquellos que no podemos controlar porque tienen causas externas -supongamos que un huracán derriba nuestra casa- requieren una solución que no provenga del sistema límbico (centro de las emociones) sino del pensamiento crítico. Lo difícil es anteponer el pensamiento crítico a la emoción. Es el gran desafío.

2 ¿Cuándo fue la última vez que notó que algo en lo que creía con seguridad era más falso que un fax de Christian Sanz?

-Bueno, eso pasa mucho en las relaciones con la gente. También me decepcioné mucho cuando escuché a Luis A. Spinetta declarar que había algunos tipos a los que había que pegarles un tiro en la cabeza (referiéndose a la perversa campaña de los medios por requerir la opinión de la gente “famosa” sobre la pena de muerte). Creí que era un pacifista que estaba en contra de la pena de muerte. También me decepciono diariamente cuando veo los noticieros y me vuelve la duda de si alguna vez la inteligencia volverá a la televisión. Por otra parte ¡¡¡no debe haber nada más falso que un fax con esa procedencia!!!

3 ¿Quiénes son los peores enemigos del pensamiento crítico? Dé nombres, por el amor de Dios.

En general, todos aquellos que se abstienen de aplicar el pensamiento crítico, sea por ignorancia o por interés. Por ejemplo: el Papa Benedicto XVI y todos los jerarcas de la iglesia que están de acuerdo con él, George Bush y adláteres, Berlusconi, los posmodernistas, todos los que hoy idolatran a Alfonsín, pero cuando éste caía no le tendieron la mano, Mariano Grondona, los izquierdistas recalcitrantes que viven en la década del sesenta, los conservadores de derecha o izquierda, Hebe de Bonafini, Ernesto Sábato, Guillermo Marcó, Jorge Bergoglio, que permanentemente azuza a la gente con fábulas de terror; en fin, si sigo, esta entrevista no termina más. Ahora, déjeme darle un nombre que con dos palabras dejaría con la mandíbula caída a cualquiera de los que nombré: Bertrand Russell. Lástima que ya no esté vivo.

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Cuando un barco se hunde, el mar devora a los que flotan alrededor y a los que luchan por alejarse. La Iglesia Católica se hunde y la corriente arrastra a los que están más cerca del torbellino.
Benedicto XVI no terminaba de pisar África, un continente donde el sida mató a millones de personas, y dijo de la epidemia: “Es una tragedia que no se puede superar con la distribución de preservativos, que agravan el problema”. En el diario La Nación, Elisabetta Piqué intentó ser equilibrada. Destacó que “estas pequeñeces” opacaron “los aspectos positivos de su primer viaje a África”. Porque el Papa -conviene recordarlo- viajó para “afianzar los valores de la familia africana”, “proteger a los pobres del impacto de la globalización” y “advertir que los exuberantes ritos locales no deberían obstruir la liturgia de la misa” (los rituales oficiales de las tribus africanas deben ser muy poderosos, si son capaces de obstruir la magia de la misa católica).

El Papa también dijo que viajó para activar el “despertar espiritual y humano”. Pero lo único que despertó fue críticas. Que, sumadas a otras, vienen siendo muchas. Más de las que ningún pontífice recibiera jamás (“¿Por qué Dios no lo destituye, mami?”). Ahora protestaron The New York Times, los gobiernos europeos, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia. “¡Qué dichos tan desafortunados!”. Cosas así, dijeron. Nada tremendo, pero arañan la efigie. Desacralizan su falsa infalibilidad.

Así y todo, millones de personas (católicas y no católicas) no leen a Reynaldo Sietecase. Nunca conocerán los argumentos por los cuales las afirmaciones del Papa son falsas. No leen diarios, no ven noticieros, no están en Facebook. No saben, no tienen, no pueden. Luchan a diario por sobrevivir. Incluso puede que crean -como escribió Martín Caparrós- que el Papa es un grosso. Que si él lo dice, algo de cierto habrá. No saben que afirmar la inutilidad del forro no tiene fundamento. Que no sabe de lo que habla. Que la verdad es lo contrario. Cientos de miles de católicos engañados intentarán nadar contra la corriente. No usarán preservativos, morirán jóvenes y los que salven el pellejo traerán al mundo más niños enfermos, hambrientos o ambas cosas.

Mientras tanto, el petulante barco de Joseph Ratzinger –que ojalá pase a la historia como Benedicto XVI, el Papa Mentiroso- se hunde sin remedio. Probablemente, se llevará con él a los que nadaban cerca, a los que flotaban y a los que trataban de escapar. Si entre ellos no hay sobrevivientes, será injusto.

Enlaces
Críticas al Papa por oponerse al preservativo
The Pope on Condoms and AIDS. Editorial del 17-03-2009 de The New York Times. Traducción al español.
Forro
Señor Papa

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Trailer de “El Gauchito Gil – La sangre inocente”, largometraje de Tomás Larrinaga y Ricardo Becher (2005)

“La iglesia no puede avalar actitudes maquiavélicas”, dijo el padre Pánfilo Ortega, rector emérito del Santuario de la Vírgen de Itatí, cuando le preguntaron por qué la Iglesia no aprueba la devoción popular al Gauchito Gil. Eso no es nada. El padre Guillermo Marcó, por años vocero de la Iglesia de Buenos Aires, lo puso como ejemplo de superstición. Obviamente, creer en los milagros de Ceferino Namuncurá –que por mapuche que sea, tiene mucho menos onda que El Gauchito- no es supersticioso: en el 2007, Ceferino fue beatificado por Benedicto XVI.

Antonio Mamerto Gil Núñez, en cambio, fue un gaucho rebelde, marginal y perseguido. Le robaba a los estancieros y repartía la recaudación entre los humildes. Era “el santo de los derrotados”.


Todo esto –claro- es lo que cuenta la leyenda. De su biografía hay poca información segura. No se sabe en qué año nació ni cuando murió: pudo suceder en 1848, 1870 o 1890. Parece haber una sola certeza: fue asesinado un 8 de enero. Pero fueron los milagros que le atribuyen lo que ayer celebraron 200 mil personas en Mercedes, provincia de Corrientes.

La versión más aceptada sobre su muerte fue la que lo convirtió en santo popular. Se dice que el sargento que le quitó la vida no dudó cuando El Gauchito -a quien se le adjudicaba el don de la profecía- le anticipó que su hijo estaba por morir, pero que “si invocaba su nombre ante Dios” se iba a curar. “Eso es lo que pasa -explicó Antonio Gil, que llevaba un tatuaje de San La Muerte en el pecho- cuando se derrama sangre inocente”. El policía se rió de él. Acto seguido, lo colgó cabeza abajo de un algarrobo y lo degolló. Pero el hijo del verdugo, que ciertamente estaba enfermo, se curó.
Así comenzó el culto al Gauchito Gil.


Ayer, el padre Pánfilo Ortega, dijo: “El gaucho solo es transmisor de nuestras oraciones a Dios. Por eso la Iglesia no avala su santificación. Pero acompaña de alguna manera”. El cura explicó: “Antonio Gil era un hombre que ayudó a la gente robándole plata a los ricos. Eso la Iglesia no lo puede avalar. No se puede aprobar una actitud maquiavélica de lograr un bien por medio de una mala actitud”. Para el padre Pánfilo, la Iglesia “no puede avalar” hechos delictivos. Pero puede acompañarlos. El razonamiento es coherente con una trayectoria. “De alguna manera” hay que justificar las excepciones.
Ya lo dijo el Monseñor Pío Lagui en Tucumán, el 27 de junio de 1976: “El país tiene una ideología tradicional y cuando alguien pretende imponer otro ideario diferente y extraño, la nación reacciona como un organismo con anticuerpos frente a los gérmenes, generándose así la violencia… en este caso habrá de respetarse el derecho hasta donde se pueda” (…) “Los valores cristianos están amenazados por la agresión de una ideología que es rechazada por el pueblo. Por eso cada uno tiene su cuota de responsabilidad, la Iglesia y las FF.AA.; la primera está insertada en el Proceso y acompaña a la segunda, no solamente con sus oraciones, sino con acciones en defensa y promoción de los derechos humanos y la patria.” (*)

Enlaces

El fervor popular por el Gaucho Gil reunió a más de 200.000 personas. Clarín (9/1/2009)
Según un sacerdote “quien dará la gracia es Dios, no el Gaucho Gil” (8/1/2009)
Declaraciones del padre Pánfilo Ortega (8/1/2009)
Vidas santas. Gauchito Gil. Por Jorge Palomar (2007)
Diccionario de Mitos y Leyendas – Equipo NAyA
Ceferino Namuncurá
Una pena extraordinaria (2007). Por Sebastián Hacher
Favores recibidos. Por Sebatián Hacher. (Es también autor de las fotos que ilustran esta entrada.)
La Iglesia católica que apoyo la dictadura militar. Por Virginia Bossié

Para saber más:

Simbolos y fetiches religiosos en la construcción de la identidad popular (2005). Rubén Dri y otros.
Iglesia y Dictadura. El papel de la iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar (1987). Por Emilio Mignone

(*) Este texto se publicó cinco días antes de la muerte del cardenal Pío Lagui. Lamentamos no haber podido anticipar la noticia, en cuyo caso hubiéramos descripto con más detalle su participación en el proceso militar.

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